Es difícil llevar el consuelo a quien ha recibido el terrible mazazo de haber sido diagnosticado de cáncer. Fatídica e innombrable palabra que tenemos postergada, pero que no por ello dejamos de ser conscientes de que pende sobre nosotros como una auténtica espada de Damocles. “Fatal destino el mío: es cáncer”, te dices abrumado, aún sin dar crédito a esa desconsolada sentencia que el especialista ha terminado por lanzártela después de buscar mil formas diferentes para hacerte más suave su veredicto.
Y no das crédito a sus palabras. Y juras y perjuras que se ha equivocado, que se trata de un error que más pronto que tarde quedará subsanado, porque si algo tenías seguro en la vida es que tú no tendrías esa enfermedad. Pero la realidad no tiene vuelta de hoja: es un cáncer. No terminas de identificarte con esa terrible palabra, no es tuya, a ti no te pertenece, porque eso sólo les ocurre a otros. Y te sublevas contra el destino, y reniegas con todas tus fuerzas de la vida: ¿Por qué a mí…? ¿Por qué yo…? ¡No puede ser…!
Y caminas acongojado, inerte, desalmado. Allá por donde pasas te sientes observado por ojos profundamente inquisidores de miradas que te atraviesan como sables y se clavan en lo más hondo de tu alma, mezcla de compasión y misericordia, que te pesan como una losa: ¿Por qué yo…? Te preguntas. Y no encuentras una respuesta coherente.
Y emprendes un interminable peregrinaje por consultas, despachos y por un sinfín de análisis y pruebas que, como hitos, jalonan un enmarañado camino perdido en un auténtico e interminable laberinto cuyos puntos de referencia te parecen inciertos. Desorientado en un maremágnum de cifras, fechas y citas que también juzgas inconexas
Y sientes que una gran tormenta se ha cebado en ti sin piedad alguna y te mantiene con el agua al cuello. Y palpas cómo una gruesa marejada te zarandea impíamente y ha desarbolado hasta el último palo de la última vela de la nave de tu vida. Y la noche no te ofrece más consuelo porque la oscuridad es una negligente compañera remisa al descanso; a cuya sombra, postrado, vives el sin vivir de un interminable duermevela en el que los sueños se convierten en realidad y la realidad te parece un sueño. Y buscas un cobijo bajo la almohada huyendo de uno, con guadaña, que cada noche te sale al quicio de la puerta.
La desazón te ahoga hasta en el refugio del último rincón de tu alma, donde has llegado en busca de la última creencia, de la última luz. Y te agarras a la Luz de la Vida que alumbra a toda persona que viene a este mundo. Y te dices que hasta aquí has llegado. Y decides vivir con todas tus fuerzas porque ese es el único y verdadero sentido de la vida: vivir.
Y por primera vez le plantas cara al de la guadaña, le mantienes la mirada firme y valiente en un desafío en el que le obligas a replegarse cobardemente y a esfumarse como un fantasma derrotado. Entonces ves que la vida te espera en el quicio de la puerta y que el amanecer llega de nuevo radiante con un intenso colorido. De las penetrantes miradas de tus próximos descubres que están llenas de amor, de comprensión y entregadas a la ayuda. Aquél ciego y tétrico laberinto hoy es un perfecto protocolo señalizado y diseñado expresamente para ti, donde los puntos de inflexión y todas las encrucijadas ahora están indicados con señales luminosas que marcan el camino seguro. La maraña de citas y fechas de aquella endiablada ruleta ya es un minucioso engranaje que mueve cronológicamente la cadena del cordón umbilical que te une a la vida. A una vida con sentido como el que encuentras en el seno de una sociedad organizada y solidaria a la que le entregas confiado el más preciado de tus tesoros: la Vida.
Una sociedad que es capaz de concebir asociaciones altruistas, como la Asociación Española Contra el Cáncer, consciente de la fragilidad del ser humano ante el mal, surgida hace más de cincuenta años y en cuyo proyecto original, implícitamente, ya iba tu caso. Reconforta comprobar que no estás solo, que son muchos los ojos que te miran, que nos miramos, con amor, y muchos los hombros en qué apoyarnos para andar.
Descubres que el auténtico sentido de la vida es vivirla en plenitud, cada cual con sus circunstancias, porque todos los seres vivos de este Mundo caminamos hacia el mismo final. Y el final de tus días no será el cáncer, sino la Eternidad.
Manuel Almagro, es paciente de cáncer de mama
********************Una visión con el color de mi cristal************************
Úbeda, ecología urbana
Biológicamente hablando la ecología urbana se ocupa de las interacciones de los seres vivos en los núcleos habitados. Mucho se puede hablar de la ecología urbana en la Capital de la Loma, aspectos como la contaminación atmosférica, los residuos sólidos, las aguas residuales, los vertidos incontrolados, la contaminación acústica, la flora y la fauna son asuntos interesantes para ser tratados en un futuro. No obstante hoy quiero referirme a uno de estos aspectos: a la flora urbana, que puebla nuestros jardines de plazas y calles que adorna monumentos. Es un tipo de flora que el hombre utiliza a voluntad, escoge especies adecuadas para los fines que persigue, controla su reproducción, las coloca y distribuye convenientemente, las cuida con verdadero mimo y juega con sus formas buscando una bonita estética para resaltar tanto las características de la propia planta como el objeto que es motivo de decoración. Es bueno que el hombre se sirva respetuosamente de la naturaleza en provecho propio. Pero hay situaciones, en nuestra querida Ciudad de los Cerros, en las que la flora urbana, que en su día se puso para realzar la belleza de nuestros monumentos, hoy cumple la misión inversa; es decir, deteriora y afea la estética. Y voy a referirme a cinco casos concretos. Uno de ellos es el magnífico ejemplar de laurel, de enormes proporciones, que impide la contemplación de la facha principal del Hospital de Santiago. Sin duda alguna que es un árbol excepcional, pero que debía lucir con todo su esplendor en otro lugar más adecuado, como por ejemplo en el Parque Norte. Una anécdota nos puede dar una idea de la aberración del caso, ocurrió cuando a mi amigo Loren le preguntaron unos turistas en la Plaza Vieja por el Hospital de Santiago. Mi buen amigo, no tuvo otra ocurrencia que decirles que se encontraba junto a un laurel que verían al final de la calle Nueva.
Otro caso es el de los cipreses que se encuentran pegados a la muralla en la puerta Graná (Sí, Graná, “ubedí básico”), un ciprés a cada lado de la puerta. Bien estuvieron cuando eran unos arbolitos que no sobrepasaban el metro de altura, pero hoy ocultan gran parte de la belleza original del conjunto, incluso el ciprés de la derecha ha tapado totalmente el matacán de la muralla, que se encuentra, por cierto, desplazado de la puerta. Estos cipreses deben ser trasplantados a otro lugar y dejar libre la muralla para que pueda exhibir toda su belleza.
Otro caso es el de los árboles de gran porte, los ailantos, que se encuentran en la acera de la fachada Sur de El Salvador y llegan hasta la Redonda de Miradores. Esta masa arbórea oculta una extraordinaria y bellísima perspectiva, no sólo de El Salvador, sino de toda la plaza de Vázquez de Molina cuando nos situamos en el Mirador de la Redonda.
Igualmente ocurre con el pequeño bosquecillo de “cinamomos”, esos árboles cuyo fruto son pequeñas bolitas amarillas, que se encuentran en la zona de la estatua de Andrés de Vandelvira y que impiden la visión del palacio del Marqués de Mancera (hasta hace poco convento de las Siervas), ocultan la fachada y puerta de la Consolá (ubedí básico) de la colegiata de Santa María, y tampoco dejan ver la Cárcel del Obispo (Juzgados). En general, las plantas ornamentales que deberían adornar la Plaza de Vázquez de Molina, deberían ser sólo setos y macizos y que no sobrepasaran el metro de altura. .
Y por último, la guinda que preside este desaguisado pastel vegetariano, nunca mejor dicho, es la yedra que cubre el campanario y gran parte de la iglesia de San Lorenzo. Este caso es el prototipo del abandono, de la dejadez, de la desidia, de la falta de tacto y del desprecio al monumento y al buen gusto. No existen precedentes de un caso semejante en la arquitectura monumental e histórica en el mundo civilizado. Un caso que ha llegado a una situación de muy difícil solución y que muy bien pudiera hacer irrecuperable este preciado monumento.
Los casos que se han expuesto seguro que cuentan con defensores para que la situación continúe tal como está, invocando una pretendida ecología que en realidad es falsa, puesto que ha roto el equilibrio flora-monumentos y no tiene en cuenta el factor humano que también forma parte de esa armonía que debe reinar en el medio ecológico urbano. En el Movimiento Ecologista, al igual que ocurre con algunas ideologías políticas y religiones, pueden arribar corrientes o individuos radicalizados, de corte “fundamentalista-integrista”, ignorantes de lo que es la concordia y el concierto ecológico. Ecologistas de pacotilla que hacen su peculiar interpretación de lo que debe ser la Ecología pura y no admiten que alguien la relativice y limite su alcance, ni tienen en cuenta que la civilización y la cultura deben estar integradas en la ecología urbana. Señores del gobierno municipal, lo mismo que han rectificado en el asunto de la cantera de la Dehesa del Moro, rectifiquen y restablezcan el equilibrio ecológico entre la flora y monumentos en nuestra querida Úbeda Patrimonio de la Humanidad.
Manuel Almagro Chinchilla
Otro caso es el de los cipreses que se encuentran pegados a la muralla en la puerta Graná (Sí, Graná, “ubedí básico”), un ciprés a cada lado de la puerta. Bien estuvieron cuando eran unos arbolitos que no sobrepasaban el metro de altura, pero hoy ocultan gran parte de la belleza original del conjunto, incluso el ciprés de la derecha ha tapado totalmente el matacán de la muralla, que se encuentra, por cierto, desplazado de la puerta. Estos cipreses deben ser trasplantados a otro lugar y dejar libre la muralla para que pueda exhibir toda su belleza.
Otro caso es el de los árboles de gran porte, los ailantos, que se encuentran en la acera de la fachada Sur de El Salvador y llegan hasta la Redonda de Miradores. Esta masa arbórea oculta una extraordinaria y bellísima perspectiva, no sólo de El Salvador, sino de toda la plaza de Vázquez de Molina cuando nos situamos en el Mirador de la Redonda.
Igualmente ocurre con el pequeño bosquecillo de “cinamomos”, esos árboles cuyo fruto son pequeñas bolitas amarillas, que se encuentran en la zona de la estatua de Andrés de Vandelvira y que impiden la visión del palacio del Marqués de Mancera (hasta hace poco convento de las Siervas), ocultan la fachada y puerta de la Consolá (ubedí básico) de la colegiata de Santa María, y tampoco dejan ver la Cárcel del Obispo (Juzgados). En general, las plantas ornamentales que deberían adornar la Plaza de Vázquez de Molina, deberían ser sólo setos y macizos y que no sobrepasaran el metro de altura. .
Y por último, la guinda que preside este desaguisado pastel vegetariano, nunca mejor dicho, es la yedra que cubre el campanario y gran parte de la iglesia de San Lorenzo. Este caso es el prototipo del abandono, de la dejadez, de la desidia, de la falta de tacto y del desprecio al monumento y al buen gusto. No existen precedentes de un caso semejante en la arquitectura monumental e histórica en el mundo civilizado. Un caso que ha llegado a una situación de muy difícil solución y que muy bien pudiera hacer irrecuperable este preciado monumento.
Los casos que se han expuesto seguro que cuentan con defensores para que la situación continúe tal como está, invocando una pretendida ecología que en realidad es falsa, puesto que ha roto el equilibrio flora-monumentos y no tiene en cuenta el factor humano que también forma parte de esa armonía que debe reinar en el medio ecológico urbano. En el Movimiento Ecologista, al igual que ocurre con algunas ideologías políticas y religiones, pueden arribar corrientes o individuos radicalizados, de corte “fundamentalista-integrista”, ignorantes de lo que es la concordia y el concierto ecológico. Ecologistas de pacotilla que hacen su peculiar interpretación de lo que debe ser la Ecología pura y no admiten que alguien la relativice y limite su alcance, ni tienen en cuenta que la civilización y la cultura deben estar integradas en la ecología urbana. Señores del gobierno municipal, lo mismo que han rectificado en el asunto de la cantera de la Dehesa del Moro, rectifiquen y restablezcan el equilibrio ecológico entre la flora y monumentos en nuestra querida Úbeda Patrimonio de la Humanidad.
Manuel Almagro Chinchilla
El Salvador de Úbeda (dos euros de solidaridad humana)
El Salvador
(dos euros de solidaridad humana)
Varios son los monumentos dignos de destacar en la llamada Capital de la Loma, universalmente conocida también como Ciudad de los Cerros. Uno de ellos es sin duda el Hospital de Santiago, hoy convertido en centro multicultural y palacio de exposiciones, donde tienen lugar toda clase de acontecimientos culturales, desde conciertos internacionales de música y danza, hasta exposiciones pictóricas y fotográficas, pasando por todo tipo de conferencias, charlas y coloquios, sin olvidar una gran variedad de muestras comerciales. En definitiva, un foro y un escenario público altamente codiciado por organizadores de cualquier evento.
Pero la proyección de Úbeda hacia el exterior no se limita a la que ofrece el Hospital de Santiago. La verdadera meca del Renacimiento ubetense, andaluz y español, es la Plaza de Vázquez de Molina, de singular belleza y de la que se puede afirmar sin temor a error que no existe parangón en el mundo entero. Difícil empeño sería hacer, en el pequeño espacio de este artículo, una descripción, siquiera someramente, de cada uno de los monumentos que adornan a este excepcional enclave, también conocido como Plaza de Santa María. Por eso quiero centrar la atención en la más genuina y esplendorosa pieza arquitectónica de este sin par conjunto: la Sacra Capilla de El Salvador. Mandada construir en 1536 por su fundador, D. Francisco de los Cobos, influyente ubetense en el reinado del emperador Carlos I, con quien fue Secretario de Estado. Fallecido el fundador, fue inhumado en la cripta de la Capilla, donde aún permanecen sus restos. Actualmente forma parte de la Fundación de la Casa Ducal de Medinaceli, que administra D. Ignacio de Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe.
El Salvador es el monumento más representativo, majestuoso y emblemático de la ciudad de Úbeda. Su imagen tiene proyección mundial desde hace siglos y es utilizada en todos los spot publicitarios más impactantes relacionados con el turismo, el arte o la historia. La difusión del monumento se ha incrementado considerablemente en los últimos años, a raíz de la declaración, en el año 2003, de Úbeda y Baeza como ciudades Patrimonio de la Humanidad. El incesante flujo turístico a la ciudad tiene una cita “obligada” en esta monumental Capilla que, aunque privada, forma parte del patrimonio sentimental de todos los ubetenses y de quienes la visitan. Un sentimiento que se traduce en una justa admiración y especial cuidado con el monumento; un sentimiento que no siempre es correspondido, en justa reciprocidad, a quienes profesan tal admiración. Y quiero referirme a un lamentable suceso del que fueron protagonistas un grupo de cincuenta y cuatro estudiantes de 4º de ESO y tres profesores, del IES “Guadalentín” de Pozo Alcón, en el que se encontraba mi hija Celia.
El hecho se desarrolló ante las puertas del monumento el pasado día veinte de enero, cuando el grupo estaba atendiendo las explicaciones del profesor de Historia ante la fachada principal. Momentos en los que se desata una fuerte tormenta de granizos. La situación de emergencia apremia y, a toda prisa, se dirigen al único lugar posible de obtener ayuda: a la puerta Sur, única abierta. Allí se les exige “dos euros” para pasar al interior, a pesar de que los profesores solicitan, por favor, que lo único que quieren es poder refugiarse todos por unos momentos. Pero nada, la postura es inflexible: “dos euros”. Ni por caridad, ni por humanidad, hubo misericordia. Los responsables del control tuvieron toda la “conciencia” del mundo de presenciar, sin inmutarse, cómo unos menores eran sacudidos por una fuerte tormenta de granizos de grandes proporciones. Conciencia que nos hace distintos a los animales y que cada ser humano lleva impreso al nacer en su código de conducta, ya sea el Duque de Segorbe o la mujer que vende las entradas. Pero no había vuelta de hoja: dos euros. “Dos euros de ayuda humanitaria”, pedidos en la misma puerta de la iglesia más grandiosa de la ciudad de “Úbeda Patrimonio de la Humanidad” ¿Qué Humanidad? ¡Qué humanidad!
“Dos euros de solidaridad humana” Un mercadeo pordiosero y ramplón que presta ayuda a dos euros por cabeza. Un mercantilismo repugnante y pobretón en la puerta de El Salvador de Úbeda. Del Salvador del Mundo que en su día nos prescribió amar al prójimo como a nosotros mismos
Manuel Almagro Chinchilla.
(dos euros de solidaridad humana)
Varios son los monumentos dignos de destacar en la llamada Capital de la Loma, universalmente conocida también como Ciudad de los Cerros. Uno de ellos es sin duda el Hospital de Santiago, hoy convertido en centro multicultural y palacio de exposiciones, donde tienen lugar toda clase de acontecimientos culturales, desde conciertos internacionales de música y danza, hasta exposiciones pictóricas y fotográficas, pasando por todo tipo de conferencias, charlas y coloquios, sin olvidar una gran variedad de muestras comerciales. En definitiva, un foro y un escenario público altamente codiciado por organizadores de cualquier evento.
Pero la proyección de Úbeda hacia el exterior no se limita a la que ofrece el Hospital de Santiago. La verdadera meca del Renacimiento ubetense, andaluz y español, es la Plaza de Vázquez de Molina, de singular belleza y de la que se puede afirmar sin temor a error que no existe parangón en el mundo entero. Difícil empeño sería hacer, en el pequeño espacio de este artículo, una descripción, siquiera someramente, de cada uno de los monumentos que adornan a este excepcional enclave, también conocido como Plaza de Santa María. Por eso quiero centrar la atención en la más genuina y esplendorosa pieza arquitectónica de este sin par conjunto: la Sacra Capilla de El Salvador. Mandada construir en 1536 por su fundador, D. Francisco de los Cobos, influyente ubetense en el reinado del emperador Carlos I, con quien fue Secretario de Estado. Fallecido el fundador, fue inhumado en la cripta de la Capilla, donde aún permanecen sus restos. Actualmente forma parte de la Fundación de la Casa Ducal de Medinaceli, que administra D. Ignacio de Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe.
El Salvador es el monumento más representativo, majestuoso y emblemático de la ciudad de Úbeda. Su imagen tiene proyección mundial desde hace siglos y es utilizada en todos los spot publicitarios más impactantes relacionados con el turismo, el arte o la historia. La difusión del monumento se ha incrementado considerablemente en los últimos años, a raíz de la declaración, en el año 2003, de Úbeda y Baeza como ciudades Patrimonio de la Humanidad. El incesante flujo turístico a la ciudad tiene una cita “obligada” en esta monumental Capilla que, aunque privada, forma parte del patrimonio sentimental de todos los ubetenses y de quienes la visitan. Un sentimiento que se traduce en una justa admiración y especial cuidado con el monumento; un sentimiento que no siempre es correspondido, en justa reciprocidad, a quienes profesan tal admiración. Y quiero referirme a un lamentable suceso del que fueron protagonistas un grupo de cincuenta y cuatro estudiantes de 4º de ESO y tres profesores, del IES “Guadalentín” de Pozo Alcón, en el que se encontraba mi hija Celia.
El hecho se desarrolló ante las puertas del monumento el pasado día veinte de enero, cuando el grupo estaba atendiendo las explicaciones del profesor de Historia ante la fachada principal. Momentos en los que se desata una fuerte tormenta de granizos. La situación de emergencia apremia y, a toda prisa, se dirigen al único lugar posible de obtener ayuda: a la puerta Sur, única abierta. Allí se les exige “dos euros” para pasar al interior, a pesar de que los profesores solicitan, por favor, que lo único que quieren es poder refugiarse todos por unos momentos. Pero nada, la postura es inflexible: “dos euros”. Ni por caridad, ni por humanidad, hubo misericordia. Los responsables del control tuvieron toda la “conciencia” del mundo de presenciar, sin inmutarse, cómo unos menores eran sacudidos por una fuerte tormenta de granizos de grandes proporciones. Conciencia que nos hace distintos a los animales y que cada ser humano lleva impreso al nacer en su código de conducta, ya sea el Duque de Segorbe o la mujer que vende las entradas. Pero no había vuelta de hoja: dos euros. “Dos euros de ayuda humanitaria”, pedidos en la misma puerta de la iglesia más grandiosa de la ciudad de “Úbeda Patrimonio de la Humanidad” ¿Qué Humanidad? ¡Qué humanidad!
“Dos euros de solidaridad humana” Un mercadeo pordiosero y ramplón que presta ayuda a dos euros por cabeza. Un mercantilismo repugnante y pobretón en la puerta de El Salvador de Úbeda. Del Salvador del Mundo que en su día nos prescribió amar al prójimo como a nosotros mismos
Manuel Almagro Chinchilla.
¿Existe Dios?
En una campaña llevada a cabo por la Asociación de Ateos y Librepensadores, se ha colocado carteles en autobuses de Barcelona con el texto: “Probablemente Dios no exista, deja de preocuparte y vive la vida”. Este hecho ha levantado cierta polémica en distintos sectores de nuestra sociedad sobre lo acertado o desacertado de la misma, incluso se hacen defensas bastantes vehementes de cada uno de los criterios.
En realidad, creo que los creyentes tenemos muy poco que decir, puesto que se trata de un acto pacífico y respetuoso, fruto de la libertad de expresión y manifestación de la que el Creador ha dotado a todos los seres humanos. No obstante, y con el mismo respeto, quiero hacer dos precisiones, una vez analizado el texto del anuncio. Uno de ellos es el grado de ignorancia, lógico, que los autores tienen sobre la vida de los creyentes, cuando dan por seguro que “no vivimos la vida porque estamos preocupados por la existencia de Dios”. Nada más lejos de la realidad, puesto que una vida en plenitud, de cuerpo y alma, sólo es posible con Dios en nosotros. Pero ésta es una experiencia personal e intransferible que sólo se vive con la fe. El otro apunte, ante la ausencia de más substancia de esta campaña, es la pregunta de cómo el gobierno Tripartito catalán, fiel defensor y benefactor del idioma de Cataluña, no ha obligado a editar los carteles en catalán, como obliga en los establecimientos públicos.
Aunque la pregunta que en el fondo ha calado en la gente, en esta campaña de los ateos, ha sido: ¿Existe Dios? Es la gran pregunta que el hombre se ha hecho siempre. Voltaire hacía una aproximación a la respuesta con su famosa sentencia: “Si Dios no existiera, tendríamos que inventarlo”. Debatir sobre la existencia o la inexistencia de Dios es un tema muy intrigante. Partamos de la base de que no tenemos conocimientos científicos que demuestren su existencia. Siempre decimos que a Dios nadie lo ha visto y que es una cuestión de fe. La definición de fe ya la conocemos: creer en algo que no se ve. A este respecto también resulta muy ilustrativo el famoso dicho de León Tolstoy: “Dios existe, pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber”. A Dios no lo vemos, pero conocemos sus efectos: ¿Por qué el hombre es el único ser vivo con capacidad de raciocinio, capaz de discernir entre el bien y el mal?. ¿Quién le imprimió ese código de conducta? ¿Quién lo hizo diferente al resto de los animales y por qué?. Estos atributos son manifestaciones de un Dios creador, de la misma esencia que Él, a cuya imagen estamos hechos. Alivia pensar en otro gran escritor, Graham Greene, con su reflexión: “No podría creer en ningún Dios al cual comprendiera”.
Hay quien afirma que es el hombre quien ha creado o “inventado” a Dios a imagen y semejanza suya. También esta afirmación nos conduce a Dios, porque ¿cuál es la imagen del hombre? ¿cómo se materializa? ¿qué forma tiene? ¿cuánto mide? ¿cuál es su modelo?.
Quien tiene fe admite la existencia de Dios; la vive, y en la profundidad de su alma siente su presencia. Nota su existencia real y palpable, de tal manera que en su interior puede establecer un diálogo y puede llegar a tener una relación íntima duradera y creciente. Se dice que la fe es una gracia que la otorga el Espíritu Santo; o sea, Dios. Pero Dios la da a todo el mundo que la pide y quiere tenerla. A todo el que muestra una actitud receptiva, voluntaria de admitirla y de aceptarla con plena libertad. La fe, Dios como todopoderoso y creador, podía imponerla; pero sería entonces un acto de imposición, de privación de libertad con la que todo ser humano ha sido dotado. Seríamos entonces como borregos que van conducidos; o “programados”, como se dice ahora. Hemos sido creados con total y absoluta libertad, hasta con capacidad de enfrentarnos al mismo Creador y renegar de Él. Sin esa libertad, nuestros actos estarían condicionados por la imposición y no tendrían mérito ni valor. La fe, como todo en la vida del hombre, para buscarla y mantenerla, requiere de un esfuerzo. Este esfuerzo nos hace crecer en ella, en la vida y en la gracia de Dios. Sin esfuerzo y sin trabajo la fe no crece, incluso puede llegar a perderse.
Sucede igual que en la vida material del hombre, sin trabajo y sin esfuerzo no hay progreso, no hay desarrollo económico, no hay dinero y puede ponerse en juego hasta la propia subsistencia.
Manuel Almagro Chinchilla
En realidad, creo que los creyentes tenemos muy poco que decir, puesto que se trata de un acto pacífico y respetuoso, fruto de la libertad de expresión y manifestación de la que el Creador ha dotado a todos los seres humanos. No obstante, y con el mismo respeto, quiero hacer dos precisiones, una vez analizado el texto del anuncio. Uno de ellos es el grado de ignorancia, lógico, que los autores tienen sobre la vida de los creyentes, cuando dan por seguro que “no vivimos la vida porque estamos preocupados por la existencia de Dios”. Nada más lejos de la realidad, puesto que una vida en plenitud, de cuerpo y alma, sólo es posible con Dios en nosotros. Pero ésta es una experiencia personal e intransferible que sólo se vive con la fe. El otro apunte, ante la ausencia de más substancia de esta campaña, es la pregunta de cómo el gobierno Tripartito catalán, fiel defensor y benefactor del idioma de Cataluña, no ha obligado a editar los carteles en catalán, como obliga en los establecimientos públicos.
Aunque la pregunta que en el fondo ha calado en la gente, en esta campaña de los ateos, ha sido: ¿Existe Dios? Es la gran pregunta que el hombre se ha hecho siempre. Voltaire hacía una aproximación a la respuesta con su famosa sentencia: “Si Dios no existiera, tendríamos que inventarlo”. Debatir sobre la existencia o la inexistencia de Dios es un tema muy intrigante. Partamos de la base de que no tenemos conocimientos científicos que demuestren su existencia. Siempre decimos que a Dios nadie lo ha visto y que es una cuestión de fe. La definición de fe ya la conocemos: creer en algo que no se ve. A este respecto también resulta muy ilustrativo el famoso dicho de León Tolstoy: “Dios existe, pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber”. A Dios no lo vemos, pero conocemos sus efectos: ¿Por qué el hombre es el único ser vivo con capacidad de raciocinio, capaz de discernir entre el bien y el mal?. ¿Quién le imprimió ese código de conducta? ¿Quién lo hizo diferente al resto de los animales y por qué?. Estos atributos son manifestaciones de un Dios creador, de la misma esencia que Él, a cuya imagen estamos hechos. Alivia pensar en otro gran escritor, Graham Greene, con su reflexión: “No podría creer en ningún Dios al cual comprendiera”.
Hay quien afirma que es el hombre quien ha creado o “inventado” a Dios a imagen y semejanza suya. También esta afirmación nos conduce a Dios, porque ¿cuál es la imagen del hombre? ¿cómo se materializa? ¿qué forma tiene? ¿cuánto mide? ¿cuál es su modelo?.
Quien tiene fe admite la existencia de Dios; la vive, y en la profundidad de su alma siente su presencia. Nota su existencia real y palpable, de tal manera que en su interior puede establecer un diálogo y puede llegar a tener una relación íntima duradera y creciente. Se dice que la fe es una gracia que la otorga el Espíritu Santo; o sea, Dios. Pero Dios la da a todo el mundo que la pide y quiere tenerla. A todo el que muestra una actitud receptiva, voluntaria de admitirla y de aceptarla con plena libertad. La fe, Dios como todopoderoso y creador, podía imponerla; pero sería entonces un acto de imposición, de privación de libertad con la que todo ser humano ha sido dotado. Seríamos entonces como borregos que van conducidos; o “programados”, como se dice ahora. Hemos sido creados con total y absoluta libertad, hasta con capacidad de enfrentarnos al mismo Creador y renegar de Él. Sin esa libertad, nuestros actos estarían condicionados por la imposición y no tendrían mérito ni valor. La fe, como todo en la vida del hombre, para buscarla y mantenerla, requiere de un esfuerzo. Este esfuerzo nos hace crecer en ella, en la vida y en la gracia de Dios. Sin esfuerzo y sin trabajo la fe no crece, incluso puede llegar a perderse.
Sucede igual que en la vida material del hombre, sin trabajo y sin esfuerzo no hay progreso, no hay desarrollo económico, no hay dinero y puede ponerse en juego hasta la propia subsistencia.
Manuel Almagro Chinchilla
Cesped, piedras y pedruscos
Tiene enjundia, o como diría otro: “manda lerenles”, ponerse a colocar piedras en el césped del campo de deportes de San Miguel. Hasta ahora se sabía que las “primeras” piedras se ponían al comenzar las obras de grandes construcciones: edificios, palacios…; pero en el césped de un campo de fútbol, eso no solo chirría al oído sino que hace tropezar al más pintado aunque tenga el sentido común más duro que el pedernal. Los políticos por tal de salir en la foto son capaces de poner una piedra en Flandes y hasta un guijarro en la Luna, cosas más increíbles se han visto. Y como eso de poner pedruscos hasta con la gorra es sinónimo de progreso, pues ¡hala! ahí vamos con uno de ellos al césped. Todo hace pensar que habrá una segunda, una tercera y muchas más piedras. Mal vamos a empezar los partidos con tantos pedruscos debajo, con lo bien que se hubiera quedado el haber puesto el “primer” palmo de yerba, unos esquejes de geranio en las líneas de fuera y unas margaritas en el centro; y haciendo un esfuerzo extrapresupuestario, a pesar de la crisis, unos magnolios detrás de las porterías. Total, para gastarse los dineros en un campo de fútbol en el que no se van a poder jugar partidos reglamentarios de tercera, ya es tener ganas de hacerse la foto.
Manuel Almagro Chinchilla
Manuel Almagro Chinchilla
Navidades hasta san Antón
Así lo afirma el dicho popular: “hasta san Antón Pascuas son”. Las hogueras de esta noche desvanecerán los últimos destellos de la Navidad ubetense, cada barrio porfiará en ofrecer calor y alborozo en su particular fogata nocturna; incluso el Ayuntamiento, fiel participante a la tradicional convocatoria, templará el ambiente en la hoguera del paseo Mercao. Una buena rosca de buñuelos con chocolate ensalzará este colorido festero, aunque no faltarán quienes se decanten por opciones culinarias de las que se pegan al riñón: chorizo, morcilla y otras “delicatessen” de la no menos tradicional matanza, pasadas por unas brasas que además de dar temperatura al cuerpo alivian el ánimo entre pausados tientos a la bota de buen tintorro.
Pero lo que no determina el viejo adagio popular es la fecha de inicio de la Navidad, que los ubetenses empezamos a vivirla desde primeros de diciembre, cuando en el ambiente flota el ánimo de la inminente recogida de la aceituna, la que despierta unas precarias perspectivas laborales que este año ha concentrado a cientos de inmigrantes, desbordando las posibilidades de ayuda humanitaria de Cáritas y Cruz Roja, en albergue y atendiendo a más de setecientas comidas diarias. Nada justifica que hayan estado (y estén) durmiendo en la calle gran parte de estas personas, cuyas únicas pretensiones son trabajar en lo que nadie quiere y aportar sus cuotas a la Seguridad Social para que podamos seguir cobrando las pensiones. Mientras, en nuestro “mundo cristiano”, preparamos el nacimiento del Mesías, de un Dios que nos advierte sobre la necesidad de amar al prójimo como a nosotros mismos.
Pero no importa, estamos en Navidad, el comercio despliega sus reclamos publicitarios, las calles se adornan con alumbrado extra de bajo consumo (economía y ecología obligada), la Plaza Vieja es un continuo bullir de gente menuda a disfrutar de la acertada instalación de atracciones infantiles donde no falta el abeto natural. Y este año una novedad: palmeras; palmeras de plástico y luminiscentes que no han podido cumplir su ciclo festivo porque fueron retiradas para acallar las numerosas voces discrepantes, aunque sin razón ya que las palmeras son más propias del lugar del Nacimiento de Jesús que el consabido abeto de origen escandinavo, un extraño en estas latitudes como la figura de ese señor vestido de esquimal, sonrosado regordete y barrigudo llamado Papá Noel, de procedencia finlandesa y a quien últimamente le vemos en una insólita y acrobática faceta de ir trepando por los balcones. Costumbres y modelos de fuera que vamos incorporando a nuestra cultura y acaban consolidándose como tradición, mientras asistimos a la desaparición de lo nuestro, como es el caso del letrero luminoso que hasta hace escasos años lucía la Torre del Reloj para felicitar el año entrante a los ubetenses congregados en la plaza para comerse las doce uvas: “FELIZ AÑO 2009”, una felicitación que nos ha faltado, como viene faltando la de cada año desde que se hizo la remodelación de nuestra entrañable Plaza Vieja, quizá víctima de los dichosos “efectos colaterales” de aquellas obras que nunca debieron realizarse, que también estuvieron a punto de dejarnos sin el general Saro. Una buena petición a las Reyes Magos sería su recuperación para el año que viene, o mejor encargárselo a Papá Noel que suele adelantarse en las entregas.
Y hablando de Reyes, felicitar a los responsables de la cabalgata de este año por la buena organización, ornamentación de carrozas, elevado numero de personajes al servicio de sus Majestades y cuatro mil kilos de caramelos repartidos. Pero como todo es mejorable, nos gustaría ver a los Reyes Magos en su verdadero esplendor de majestad, aposentados en sus tronos, mirando al público, repartiendo también otros “cuatro mil kilos” de sonrisas, saludos y afectos, sobre todo a los niños, que se quedaron con las ganas de verles las caras y de saber dónde iban los Reyes Magos, ya que llevaban sus testas coronadas metidas en una antiestética y poco decorosa caja de cartón de los caramelos, afanados en un intenso trajín de sacar meter y tirar golosinas, que sólo les faltaban los chalecos reflectantes para parecerse a los trabajadores de la limpieza.
Manuel Almagro Chinchilla
Pero lo que no determina el viejo adagio popular es la fecha de inicio de la Navidad, que los ubetenses empezamos a vivirla desde primeros de diciembre, cuando en el ambiente flota el ánimo de la inminente recogida de la aceituna, la que despierta unas precarias perspectivas laborales que este año ha concentrado a cientos de inmigrantes, desbordando las posibilidades de ayuda humanitaria de Cáritas y Cruz Roja, en albergue y atendiendo a más de setecientas comidas diarias. Nada justifica que hayan estado (y estén) durmiendo en la calle gran parte de estas personas, cuyas únicas pretensiones son trabajar en lo que nadie quiere y aportar sus cuotas a la Seguridad Social para que podamos seguir cobrando las pensiones. Mientras, en nuestro “mundo cristiano”, preparamos el nacimiento del Mesías, de un Dios que nos advierte sobre la necesidad de amar al prójimo como a nosotros mismos.
Pero no importa, estamos en Navidad, el comercio despliega sus reclamos publicitarios, las calles se adornan con alumbrado extra de bajo consumo (economía y ecología obligada), la Plaza Vieja es un continuo bullir de gente menuda a disfrutar de la acertada instalación de atracciones infantiles donde no falta el abeto natural. Y este año una novedad: palmeras; palmeras de plástico y luminiscentes que no han podido cumplir su ciclo festivo porque fueron retiradas para acallar las numerosas voces discrepantes, aunque sin razón ya que las palmeras son más propias del lugar del Nacimiento de Jesús que el consabido abeto de origen escandinavo, un extraño en estas latitudes como la figura de ese señor vestido de esquimal, sonrosado regordete y barrigudo llamado Papá Noel, de procedencia finlandesa y a quien últimamente le vemos en una insólita y acrobática faceta de ir trepando por los balcones. Costumbres y modelos de fuera que vamos incorporando a nuestra cultura y acaban consolidándose como tradición, mientras asistimos a la desaparición de lo nuestro, como es el caso del letrero luminoso que hasta hace escasos años lucía la Torre del Reloj para felicitar el año entrante a los ubetenses congregados en la plaza para comerse las doce uvas: “FELIZ AÑO 2009”, una felicitación que nos ha faltado, como viene faltando la de cada año desde que se hizo la remodelación de nuestra entrañable Plaza Vieja, quizá víctima de los dichosos “efectos colaterales” de aquellas obras que nunca debieron realizarse, que también estuvieron a punto de dejarnos sin el general Saro. Una buena petición a las Reyes Magos sería su recuperación para el año que viene, o mejor encargárselo a Papá Noel que suele adelantarse en las entregas.
Y hablando de Reyes, felicitar a los responsables de la cabalgata de este año por la buena organización, ornamentación de carrozas, elevado numero de personajes al servicio de sus Majestades y cuatro mil kilos de caramelos repartidos. Pero como todo es mejorable, nos gustaría ver a los Reyes Magos en su verdadero esplendor de majestad, aposentados en sus tronos, mirando al público, repartiendo también otros “cuatro mil kilos” de sonrisas, saludos y afectos, sobre todo a los niños, que se quedaron con las ganas de verles las caras y de saber dónde iban los Reyes Magos, ya que llevaban sus testas coronadas metidas en una antiestética y poco decorosa caja de cartón de los caramelos, afanados en un intenso trajín de sacar meter y tirar golosinas, que sólo les faltaban los chalecos reflectantes para parecerse a los trabajadores de la limpieza.
Manuel Almagro Chinchilla
Hola, Diego
No puedo olvidar el encuentro que hemos tenido esta mañana y me he decidido a dejar plasmado en este escrito algunas reflexiones sobre las pocas palabras que intercambiamos. Pocas, no por nada, simplemente porque nos vemos con relativa frecuencia y realmente tampoco había mucho que decir. Pero tenía yo como una especie de espinilla clavada dentro, o quizá la tengo todavía. El motivo es que más de una vez, desde que nos vemos las últimas veces, digamos que desde hace casi dos años, noto cierta tirantez en tu trato hacia mí. Sé por lo que es: hace algunos meses me hiciste algo más que una insinuación de los motivos, aunque en aquella ocasión no nos paramos mucho a hablar sí adiviné verte un tanto enojado y capté tu estado de tensión.: Se trata de tu enfado por mis artículos en el periódico en los que crítico con dureza la política que viene haciendo en Úbeda el partido socialista, tu partido.
Esta mañana he querido entretenerme contigo provocando una fugaz conversación con el fin de determinar en qué situación te encontrabas con respecto a mí. A mí me dio mucha alegría al verte y coincidir contigo en la Plaza Vieja a la altura de Tejidos Berlanga. Noté que a ti te pasaba igual y así nos lo hicimos saber recíprocamente con un buen estrechón de manos. Bueno, pues te repito: me ha dado mucha alegría porque se me han borrado las sospechas de que tú pudieras tener algo en contra de mí.
Sabes, como yo, que nuestra relación no fue la de unos grandes amigos, tampoco la de unos simples conocidos, ya que se cernió en torno al trato que tuvimos durante algún curso, creo que dos, en la Escuela de Maestría. Eran aquellos años en los que la dictadura estaba en todo su apogeo, alrededor de los últimos de la década de los 50 y cuando la OJE o el Frente de Juventudes organizaba aquellas competiciones de atletismo. Recordarás que éramos los mejores atletas. Yo gané la copa del año 60; y tú, no estoy seguro, la del 59. Siempre pensé que aquella copa te la dieron para “congraciarse” contigo, o para “captarte” y que formaras parte de Falange. Entonces me enteré que tu padre no era aquello que se decía “ser adicto al régimen” porque era socialista y cada vez que Franco venía a Úbeda, de visita o pasaba por aquí para cazar en la sierra de Cazorla, lo metían en la cárcel. Debieron ser unos años muy duros para ti y para tu familia. Recuerdo a tu hermano Jeromín, que en Gloria esté, que acusaba en la cara la situación que estabais viviendo.
Después yo ya me fui de Úbeda y no he vuelto de una manera estable hasta hace tres años. No obstante seguí todo el drama laboral que vivisteis en Fuentes Cardona. A pesar de la ausencia siempre nos hemos tratado con todo el afecto del mundo. Últimamente también me enteré, porque me lo dijiste, que te habías separado. Otro gran problema a tu edad, que también es la mía y también estoy separado además por dos veces. Te digo que es un problema porque a todos los separados que conozco, amigos y familiares, viven un auténtico drama; no yo, que para mí ha sido una liberación, sobre todo la primera vez. Por eso, cuando te he visto alguna vez de esa manera tan rápida, he querido adivinar en tu expresión un rictus de preocupación y tristeza; y, francamente, lo he sentido en mi interior.
Esas son las razones que me han motivado a salir al encuentro tuyo y hablar un poco más despacio. Ya sabes el resultado: no tenemos nada de enemigos, a pesar de decir de mis artículos que son escopetas de 18 cañones. En política no estaremos muy de acuerdo, pero nuestra amistad y nuestras relaciones están por encima de ella. Así lo hemos sellado con un gran apretón de manos.
Un abrazo, Diego 13/01/09
MACH 13/01/09
Esta mañana he querido entretenerme contigo provocando una fugaz conversación con el fin de determinar en qué situación te encontrabas con respecto a mí. A mí me dio mucha alegría al verte y coincidir contigo en la Plaza Vieja a la altura de Tejidos Berlanga. Noté que a ti te pasaba igual y así nos lo hicimos saber recíprocamente con un buen estrechón de manos. Bueno, pues te repito: me ha dado mucha alegría porque se me han borrado las sospechas de que tú pudieras tener algo en contra de mí.
Sabes, como yo, que nuestra relación no fue la de unos grandes amigos, tampoco la de unos simples conocidos, ya que se cernió en torno al trato que tuvimos durante algún curso, creo que dos, en la Escuela de Maestría. Eran aquellos años en los que la dictadura estaba en todo su apogeo, alrededor de los últimos de la década de los 50 y cuando la OJE o el Frente de Juventudes organizaba aquellas competiciones de atletismo. Recordarás que éramos los mejores atletas. Yo gané la copa del año 60; y tú, no estoy seguro, la del 59. Siempre pensé que aquella copa te la dieron para “congraciarse” contigo, o para “captarte” y que formaras parte de Falange. Entonces me enteré que tu padre no era aquello que se decía “ser adicto al régimen” porque era socialista y cada vez que Franco venía a Úbeda, de visita o pasaba por aquí para cazar en la sierra de Cazorla, lo metían en la cárcel. Debieron ser unos años muy duros para ti y para tu familia. Recuerdo a tu hermano Jeromín, que en Gloria esté, que acusaba en la cara la situación que estabais viviendo.
Después yo ya me fui de Úbeda y no he vuelto de una manera estable hasta hace tres años. No obstante seguí todo el drama laboral que vivisteis en Fuentes Cardona. A pesar de la ausencia siempre nos hemos tratado con todo el afecto del mundo. Últimamente también me enteré, porque me lo dijiste, que te habías separado. Otro gran problema a tu edad, que también es la mía y también estoy separado además por dos veces. Te digo que es un problema porque a todos los separados que conozco, amigos y familiares, viven un auténtico drama; no yo, que para mí ha sido una liberación, sobre todo la primera vez. Por eso, cuando te he visto alguna vez de esa manera tan rápida, he querido adivinar en tu expresión un rictus de preocupación y tristeza; y, francamente, lo he sentido en mi interior.
Esas son las razones que me han motivado a salir al encuentro tuyo y hablar un poco más despacio. Ya sabes el resultado: no tenemos nada de enemigos, a pesar de decir de mis artículos que son escopetas de 18 cañones. En política no estaremos muy de acuerdo, pero nuestra amistad y nuestras relaciones están por encima de ella. Así lo hemos sellado con un gran apretón de manos.
Un abrazo, Diego 13/01/09
MACH 13/01/09
Úbeda, todos contra el cáncer
El teatro Ideal Cinema de Úbeda se cubrió de glamour el pasado día 13 de diciembre con la celebración de una de las más importantes galas musicales de los últimos tiempos. Tres grupos y un solista dieron lo mejor de sí en su consagrado escenario, desbordante de sonido y color, haciendo las delicias de todo un público que respondió con su asistencia a la llamada de solidaridad hecha por la delegación local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para recaudar fondos en favor de la campaña que esta ONG tiene emprendida para combatir este fatídico mal fuertemente implantado en nuestra sociedad.
Semanas previas a la celebración, el evento, ya había levantado gran expectación en la Capital de la Loma por cuanto suponía la reaparición en público, después de dieciséis años, del emblemático conjunto ubetense creado en la década de los 60, los “ Blue Star”. Un lapso de ausencia en público, ya que en privado nunca dejaron los instrumentos. Este alejamiento de los escenarios fue originado por el fallecimiento un tanto precoz de uno de sus componentes, Sebastián Cortés; “Seba”, el artífice de la batería, cuya vida fue arrebatada a la temprana edad de 41 años a consecuencia de esta nefasta enfermedad, a la que ahora sus compañeros, por medio de este festival, colaboran en su erradicación, al tiempo que le dedican a Seba, como homenaje, los laureles del éxito obtenido. La aparición del grupo en el escenario fue apoteósica, en medio de un soberbio montaje de luz y sonido, presentándose uno a uno los cuatro componentes del equipo: Juan Ogayar, en la guitarra; igual instrumento para Balbino Jurado; los teclados estuvieron a cargo de José Rollán; mientras que la voz y el bajo fue competencia de Paco López. El enigmático grupo hizo delirar a un público que recibió con inusitado entusiasmo la aparición de sus viejos ídolos, quienes interpretaron las mejores piezas de su rico repertorio. Una magnífica y muy esperada actuación que puso el broche de oro a la inolvidable velada a favor de la lucha contra el cáncer.
No obstante, la apertura del espectáculo corrió a cargo del solista Julio Rollán, quien exhibe, como buen ubetense, el nombre artístico de “Bird in Gun”, cuya fonética corresponde a una vieja expresión genuinamente ubetense: la “Vérdiga” (algo así como “el no va más”), vocablo recogido incluso por nuestro llorado Antonio Millán en su conocida obra del “Ubedí básico”. Julio es un hombre joven entregado por entero a la música y a su música, ejerce de profesor en esta materia en un colegio sevillano, asimismo simultánea sus funciones impartiendo clases en centros dependientes de la universidad de Granada. Julio Nuestro joven compositor realiza sus propias canciones, en música y letra, en estilo “indie”. Sus perspectivas de futuro las centra en actuaciones en las localidades del ámbito de su trabajo de Granada y Sevilla.
Igualmente elogiosa debe considerarse la actuación del aún novel grupo ubetense “Los Malignos”, intérpretes entusiastas y fidedignos del Rock and rock instrumental de los años cincuenta y sesenta. El reparto de las funciones se distribuyeron así: Iván, vocal y bajo”; Perico ejecutó la guitarra, al igual que Matías quien además acompañó con el saxo, y la batería estuvo a cargo de Sito. El grupo inició su actividad hace tres años y desde entonces ha llevado a cabo numerosas actuaciones en distintas localidades. Su entusiasmo le hace afrontar con enorme ilusión el futuro próximo, teniendo previsto el inicio de la campaña el próximo mes de marzo en Granada.
Por su parte, el conjunto “Mercancías”, originario de Castellón, afrontaba su primera actuación en la Ciudad de los Cerros, a pesar ser ubetense uno de los componentes, Sergio. Completaban el grupo, Luís, Jorge, Ana, y Juanjo. “Mercancías” tiene una acreditada fama a todo lo largo de la costa de Castellón, labrada a pulso en sus siete años de existencia. En el pasado octubre lanzaron su segundo disco y actualmente centran su atención en las próximas actuaciones de la Feria del Caballo de Valencia, así como otras en Madrid.
Por su parte, la presidenta de la AECC de Úbeda, María de la Cruz, anfitriona y organizadora del acto, no ocultó su enorme satistisfacción por el desarrollo de la Gala y tuvo palabras de agradecimiento para las personas, organismos y entidades involucradas en la velada, empezando por el Ayuntamiento de Úbeda que generosasmente cedió el Teatro Ideal Cinema, así como para los personas que intervinieron en las actuaciones y para todos aquellos que han hecho posible este acto, sin olvidar a los propios componentes de la Junta directiva local de AECC. Y por último, María de la Cruz, quiso llevar el optimismo y la esperanza en la lucha contra el cáncer, aconsejando que el método más eficaz para combatirlo es el diagnóstico precoz.
Manuel Almagro Chinchilla
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Semanas previas a la celebración, el evento, ya había levantado gran expectación en la Capital de la Loma por cuanto suponía la reaparición en público, después de dieciséis años, del emblemático conjunto ubetense creado en la década de los 60, los “ Blue Star”. Un lapso de ausencia en público, ya que en privado nunca dejaron los instrumentos. Este alejamiento de los escenarios fue originado por el fallecimiento un tanto precoz de uno de sus componentes, Sebastián Cortés; “Seba”, el artífice de la batería, cuya vida fue arrebatada a la temprana edad de 41 años a consecuencia de esta nefasta enfermedad, a la que ahora sus compañeros, por medio de este festival, colaboran en su erradicación, al tiempo que le dedican a Seba, como homenaje, los laureles del éxito obtenido. La aparición del grupo en el escenario fue apoteósica, en medio de un soberbio montaje de luz y sonido, presentándose uno a uno los cuatro componentes del equipo: Juan Ogayar, en la guitarra; igual instrumento para Balbino Jurado; los teclados estuvieron a cargo de José Rollán; mientras que la voz y el bajo fue competencia de Paco López. El enigmático grupo hizo delirar a un público que recibió con inusitado entusiasmo la aparición de sus viejos ídolos, quienes interpretaron las mejores piezas de su rico repertorio. Una magnífica y muy esperada actuación que puso el broche de oro a la inolvidable velada a favor de la lucha contra el cáncer.
No obstante, la apertura del espectáculo corrió a cargo del solista Julio Rollán, quien exhibe, como buen ubetense, el nombre artístico de “Bird in Gun”, cuya fonética corresponde a una vieja expresión genuinamente ubetense: la “Vérdiga” (algo así como “el no va más”), vocablo recogido incluso por nuestro llorado Antonio Millán en su conocida obra del “Ubedí básico”. Julio es un hombre joven entregado por entero a la música y a su música, ejerce de profesor en esta materia en un colegio sevillano, asimismo simultánea sus funciones impartiendo clases en centros dependientes de la universidad de Granada. Julio Nuestro joven compositor realiza sus propias canciones, en música y letra, en estilo “indie”. Sus perspectivas de futuro las centra en actuaciones en las localidades del ámbito de su trabajo de Granada y Sevilla.
Igualmente elogiosa debe considerarse la actuación del aún novel grupo ubetense “Los Malignos”, intérpretes entusiastas y fidedignos del Rock and rock instrumental de los años cincuenta y sesenta. El reparto de las funciones se distribuyeron así: Iván, vocal y bajo”; Perico ejecutó la guitarra, al igual que Matías quien además acompañó con el saxo, y la batería estuvo a cargo de Sito. El grupo inició su actividad hace tres años y desde entonces ha llevado a cabo numerosas actuaciones en distintas localidades. Su entusiasmo le hace afrontar con enorme ilusión el futuro próximo, teniendo previsto el inicio de la campaña el próximo mes de marzo en Granada.
Por su parte, el conjunto “Mercancías”, originario de Castellón, afrontaba su primera actuación en la Ciudad de los Cerros, a pesar ser ubetense uno de los componentes, Sergio. Completaban el grupo, Luís, Jorge, Ana, y Juanjo. “Mercancías” tiene una acreditada fama a todo lo largo de la costa de Castellón, labrada a pulso en sus siete años de existencia. En el pasado octubre lanzaron su segundo disco y actualmente centran su atención en las próximas actuaciones de la Feria del Caballo de Valencia, así como otras en Madrid.
Por su parte, la presidenta de la AECC de Úbeda, María de la Cruz, anfitriona y organizadora del acto, no ocultó su enorme satistisfacción por el desarrollo de la Gala y tuvo palabras de agradecimiento para las personas, organismos y entidades involucradas en la velada, empezando por el Ayuntamiento de Úbeda que generosasmente cedió el Teatro Ideal Cinema, así como para los personas que intervinieron en las actuaciones y para todos aquellos que han hecho posible este acto, sin olvidar a los propios componentes de la Junta directiva local de AECC. Y por último, María de la Cruz, quiso llevar el optimismo y la esperanza en la lucha contra el cáncer, aconsejando que el método más eficaz para combatirlo es el diagnóstico precoz.
Manuel Almagro Chinchilla
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"Haremos más"
Publicado el 22/11/2008 en "Úbeda Información"
A estas alturas de la legislatura municipal, cuando se han rebasado los dieciséis mese de las elecciones que otorgaron el mandato al actual equipo de gobierno socialista, observamos con bastante decepción cómo los peores augurios se van cumpliendo inexorablemente. Me refiero al más que probable incumplimiento de las promesas hechas en el programa electoral que un famoso eslogan lo resumía con estas palabras: “Nosotros haremos más por Úbeda”. Con los 30 meses que restan de legislatura es materialmente imposible cumplir con promesas, entre las que quiero resaltar como más importante y necesaria la urbanización de las calles Mesones, Nueva, Sagasta, Sacramento y calle Ancha. Ha transcurrido prácticamente un tercio de la legislatura y sólo se ha urbanizado la mitad de la calle Ancha. Muchos ubetenses nos preguntamos si estará acabada para Semana Santa, porque todo parece indicar que no será fácil; y si es así, qué medidas se van a tomar de cara al itinerario tradicional de los pasos de las cofradías porque podría ocurrir que se tuviera que adoptar un itinerario distinto al tradicional. Confiemos que al final las obras se acaben.
Pero sigamos repasando algunas de las promesas más sonadas contenidas en aquél famoso eslogan, “nosotros haremos más”, de cuyo significado muchos no quieren ni acordarse. Recordemos la prometida solución a la Academia de la Guardia Civil, o la apertura de Santa María, o el bulevar Úbeda – Baeza. Pero la promesa más exótica es el famoso proyecto del Tranvía de la Loma, que algunos, con una incredulidad intencionadamente humorística otorgaron el título un tanto películero de “Un tranvía llamado deseo”. Así, este pequeño ferrocarril de “vía estrecha”, más estrecho e incierto que la voluntad política de sus promotores, viene a sumarse a otras dos grandes “verdades” nunca cumplidas: la apertura de Santa María y la Academia. ¿Cuántas votos se han ganado con esas promesas sin cumplir?, El Tranvía es otra “verdad” más de las que gustan cumplir con toda celeridad los socialistas. De momento ya se ha encargado el estudio geológico del trazado y la valoración de las expropiaciones. Cuando concluya este proceso habrá que redactar un proyecto y superar todas las alegaciones, correcciones y modificaciones. Luego habrá que prever y buscar el dinero, y finalmente hay que tener interés y voluntad política de hacer la obra, porque con la recesión económica que tenemos (de la que se ha enterado Zapatero por los periódicos) el mencionado Tranvía puede convertirse en algo parecido al cuento de la Lechera. Pero bueno, ya son tres “grandes promesas” que van a dar mucho juego electoral a los fieles e incondicionales votantes socialistas, porque nadie más se lo cree. Se suele estar muy presto a la hora de lanzar promesas a los cuatro vientos, para luego mostrarse muy remiso a la hora de cumplirlas. “Nosotros haremos más por Úbeda”, pocos creyeron en él por dos importantes motivos. Uno, porque era bien conocida la escasa capacidad de gestión de quienes hacían tal promesa, según tienen demostrado en legislaturas anteriores. El otro motivo, porque sería imposible superar el volumen de obras desarrollado a lo largo de la Legislatura del Partido Popular y Partido Andalucista; eso es de justicia reconocerlo: Úbeda ha tenido en Francisco Mendieta al mejor gestor urbanístico en toda la historia de la democracia. Y ese éxito es muy difícil de digerir por los partidos “progresistas” de nuestra querida Capital de la Loma, que si en algo se han destacado ha sido en todo menos en progresar. Pero la promesa electoral estaba ahí, “haremos más”, como un señuelo para captar votos, pero nada más. Ya lo dijo un conocido líder socialista alcalde Madrid, Tierno Galván, el viejo profesor “Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”, y parece que sus pupilos ubetenses han seguido la máxima a la perfección.
Pero como el que no se conforma es porque no quiere, hoy desde aquí no quiero destacar la escasa actividad y de obras del equipo de gobierno municipal. Quiero ser más modesto, pero no menos exigente y pedir lo que la mayoría de los ubetenses añoramos: Unas calles limpias y sin excrementos de perro, eliminar las pintadas, despejar los monumentos de coches mal aparcados, combatir con eficacia a las palomas, cuidar las zonas ajardinadas, pintar los pasos de cebra y agilizar las obras comenzadas. No se trata de grandes proyectos, se trata sencillamente de conservar lo que otros hicieron: “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.
Manuel Almagro Chinchilla
A estas alturas de la legislatura municipal, cuando se han rebasado los dieciséis mese de las elecciones que otorgaron el mandato al actual equipo de gobierno socialista, observamos con bastante decepción cómo los peores augurios se van cumpliendo inexorablemente. Me refiero al más que probable incumplimiento de las promesas hechas en el programa electoral que un famoso eslogan lo resumía con estas palabras: “Nosotros haremos más por Úbeda”. Con los 30 meses que restan de legislatura es materialmente imposible cumplir con promesas, entre las que quiero resaltar como más importante y necesaria la urbanización de las calles Mesones, Nueva, Sagasta, Sacramento y calle Ancha. Ha transcurrido prácticamente un tercio de la legislatura y sólo se ha urbanizado la mitad de la calle Ancha. Muchos ubetenses nos preguntamos si estará acabada para Semana Santa, porque todo parece indicar que no será fácil; y si es así, qué medidas se van a tomar de cara al itinerario tradicional de los pasos de las cofradías porque podría ocurrir que se tuviera que adoptar un itinerario distinto al tradicional. Confiemos que al final las obras se acaben.
Pero sigamos repasando algunas de las promesas más sonadas contenidas en aquél famoso eslogan, “nosotros haremos más”, de cuyo significado muchos no quieren ni acordarse. Recordemos la prometida solución a la Academia de la Guardia Civil, o la apertura de Santa María, o el bulevar Úbeda – Baeza. Pero la promesa más exótica es el famoso proyecto del Tranvía de la Loma, que algunos, con una incredulidad intencionadamente humorística otorgaron el título un tanto películero de “Un tranvía llamado deseo”. Así, este pequeño ferrocarril de “vía estrecha”, más estrecho e incierto que la voluntad política de sus promotores, viene a sumarse a otras dos grandes “verdades” nunca cumplidas: la apertura de Santa María y la Academia. ¿Cuántas votos se han ganado con esas promesas sin cumplir?, El Tranvía es otra “verdad” más de las que gustan cumplir con toda celeridad los socialistas. De momento ya se ha encargado el estudio geológico del trazado y la valoración de las expropiaciones. Cuando concluya este proceso habrá que redactar un proyecto y superar todas las alegaciones, correcciones y modificaciones. Luego habrá que prever y buscar el dinero, y finalmente hay que tener interés y voluntad política de hacer la obra, porque con la recesión económica que tenemos (de la que se ha enterado Zapatero por los periódicos) el mencionado Tranvía puede convertirse en algo parecido al cuento de la Lechera. Pero bueno, ya son tres “grandes promesas” que van a dar mucho juego electoral a los fieles e incondicionales votantes socialistas, porque nadie más se lo cree. Se suele estar muy presto a la hora de lanzar promesas a los cuatro vientos, para luego mostrarse muy remiso a la hora de cumplirlas. “Nosotros haremos más por Úbeda”, pocos creyeron en él por dos importantes motivos. Uno, porque era bien conocida la escasa capacidad de gestión de quienes hacían tal promesa, según tienen demostrado en legislaturas anteriores. El otro motivo, porque sería imposible superar el volumen de obras desarrollado a lo largo de la Legislatura del Partido Popular y Partido Andalucista; eso es de justicia reconocerlo: Úbeda ha tenido en Francisco Mendieta al mejor gestor urbanístico en toda la historia de la democracia. Y ese éxito es muy difícil de digerir por los partidos “progresistas” de nuestra querida Capital de la Loma, que si en algo se han destacado ha sido en todo menos en progresar. Pero la promesa electoral estaba ahí, “haremos más”, como un señuelo para captar votos, pero nada más. Ya lo dijo un conocido líder socialista alcalde Madrid, Tierno Galván, el viejo profesor “Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”, y parece que sus pupilos ubetenses han seguido la máxima a la perfección.
Pero como el que no se conforma es porque no quiere, hoy desde aquí no quiero destacar la escasa actividad y de obras del equipo de gobierno municipal. Quiero ser más modesto, pero no menos exigente y pedir lo que la mayoría de los ubetenses añoramos: Unas calles limpias y sin excrementos de perro, eliminar las pintadas, despejar los monumentos de coches mal aparcados, combatir con eficacia a las palomas, cuidar las zonas ajardinadas, pintar los pasos de cebra y agilizar las obras comenzadas. No se trata de grandes proyectos, se trata sencillamente de conservar lo que otros hicieron: “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas de feria (San Miguel)
El día 29 de septiembre a las diez de la mañana, la iglesia de San Miguel de los frailes carmelitas descalzos, se queda pequeña para el oficio religioso con motivo de la festividad del arcángel patrón de Úbeda, las primeras autoridades locales, civiles, militares y eclesiásticas, así como representantes de las distintas cofradías, ocupan la zona reservada en la nave principal del templo. Oficia la solemne eucaristía, fray Héctor Cácerez; concelebran varios párrocos de la ciudad y el clero ubetense que abarrota el templo, mientras un elevado número de personas ocupa la pequeña plaza exterior del recinto. La agrupación coral “Virgen de Guadalupe”, bajo la dirección de Alberto Navarrete Andujar, acompaña la ceremonia desde el coro con las mejores interpretaciones de su repertorio para tan solemne ocasión: “Canticorum Iubilo”, de Haëndel; “Misa de San Miguel”, de Enrique Báez; “Pan Divino”, del maestro Guerrero; “Panis Angélicus”, de César Frank; y “Cantata, Oh Señora”, de J. S. Bach. En suma, una Eucaristía conmovedora y altamente participativa a la que le sigue la procesión, esplendorosa también, por las procesionales calles de Úbeda.
Se rememora así la reconquista de Úbeda a las huestes musulmanas, acaecida en el año 1234, un día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre. Doscientos cincuenta años más tarde, los Reyes Católicos instauran la feria; se cobra el derecho de registro a los ganados, por lo que la feria de San Miguel era una famosa muestra ganadera. Alcanzaron tanta celebridad que a ellas concurrían labradores y ganaderos de toda Andalucía, convirtiéndose en 1813 feria en de todos los ganados, víveres, comercio, quincallería, platería y demás efectos para el consumo y uso de toda clase de personas. Desde entonces se ha venido celebrando ininterrumpidamente hasta nuestros días.
No muy distante queda en el tiempo el año 1998, cuando un hombre, Eduardo Jiménez Torres, tenaz y perseverante devoto de nuestro arcángel Patrón, crea el “Grupo Parroquial de San Miguel”, que ahora él mismo preside, con la decidida intención de rescatar de la languidez en la que se encontraba la festividad religiosa y la figura del patrón de Úbeda. No escatima tiempo y esfuerzos, valores no siempre estimados en su justa medida. Le da realce a la fiesta religiosa involucrando a autoridades y a cofradías. Instaura la procesión del Patrón por las calles de Úbeda en el año 2000, con una imagen hasta entonces prácticamente desconocida que se encontraba en el santuario del Gavellar. Llama a las puertas de las cofradías y a las de distintas entidades comerciales y religiosas en busca de recursos materiales. Organiza festivales a los que acuden a actuar desinteresadamente destacados actores y grupos locales, respondiendo el pueblo de Úbeda con una más que mediana asistencia. En 2006, el Grupo Parroquial, estrena imagen propia de San Miguel; autor: el joven escultor ubetense Alfonso Ruiz Esteban, así mismo un trono nuevo desplaza a las andas que hasta entonces se usaban.
Cada año, Eduardo Jiménez, aporta una novedad para engrandecer la fiesta de San Miguel. Como toda feria que se precie de tal, no pueden faltar los caballos, el pasado día 29 de septiembre, la novedad fue un grupo de caballistas el que, como colofón, puso el broche de oro final a la procesión de nuestro venerado Patrón, el arcángel San Miguel.
Las próximas metas a alcanzar son, disponer de una sede propia para el Grupo Parroquial y urgir a las autoridades municipales la reposición de la imagen de San Miguel en la fachada del Conservatorio de Música, antiguo Ayuntamiento, donde se encuentra también la imagen de San Juan de la Cruz, copatrón de Úbeda.
Mucho es lo que le debe Úbeda entera a este hombre entregado a su pueblo, que ha engrandecido su fiesta principal, la que da origen a su la tradicional Feria. Necesario es por el bien de Úbeda que reciba una justa correspondencia.
Manuel Almagro Chinchilla
Se rememora así la reconquista de Úbeda a las huestes musulmanas, acaecida en el año 1234, un día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre. Doscientos cincuenta años más tarde, los Reyes Católicos instauran la feria; se cobra el derecho de registro a los ganados, por lo que la feria de San Miguel era una famosa muestra ganadera. Alcanzaron tanta celebridad que a ellas concurrían labradores y ganaderos de toda Andalucía, convirtiéndose en 1813 feria en de todos los ganados, víveres, comercio, quincallería, platería y demás efectos para el consumo y uso de toda clase de personas. Desde entonces se ha venido celebrando ininterrumpidamente hasta nuestros días.
No muy distante queda en el tiempo el año 1998, cuando un hombre, Eduardo Jiménez Torres, tenaz y perseverante devoto de nuestro arcángel Patrón, crea el “Grupo Parroquial de San Miguel”, que ahora él mismo preside, con la decidida intención de rescatar de la languidez en la que se encontraba la festividad religiosa y la figura del patrón de Úbeda. No escatima tiempo y esfuerzos, valores no siempre estimados en su justa medida. Le da realce a la fiesta religiosa involucrando a autoridades y a cofradías. Instaura la procesión del Patrón por las calles de Úbeda en el año 2000, con una imagen hasta entonces prácticamente desconocida que se encontraba en el santuario del Gavellar. Llama a las puertas de las cofradías y a las de distintas entidades comerciales y religiosas en busca de recursos materiales. Organiza festivales a los que acuden a actuar desinteresadamente destacados actores y grupos locales, respondiendo el pueblo de Úbeda con una más que mediana asistencia. En 2006, el Grupo Parroquial, estrena imagen propia de San Miguel; autor: el joven escultor ubetense Alfonso Ruiz Esteban, así mismo un trono nuevo desplaza a las andas que hasta entonces se usaban.
Cada año, Eduardo Jiménez, aporta una novedad para engrandecer la fiesta de San Miguel. Como toda feria que se precie de tal, no pueden faltar los caballos, el pasado día 29 de septiembre, la novedad fue un grupo de caballistas el que, como colofón, puso el broche de oro final a la procesión de nuestro venerado Patrón, el arcángel San Miguel.
Las próximas metas a alcanzar son, disponer de una sede propia para el Grupo Parroquial y urgir a las autoridades municipales la reposición de la imagen de San Miguel en la fachada del Conservatorio de Música, antiguo Ayuntamiento, donde se encuentra también la imagen de San Juan de la Cruz, copatrón de Úbeda.
Mucho es lo que le debe Úbeda entera a este hombre entregado a su pueblo, que ha engrandecido su fiesta principal, la que da origen a su la tradicional Feria. Necesario es por el bien de Úbeda que reciba una justa correspondencia.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas de feria, 2
Tras los acontecimientos festivos y culturales de pre-feria referidos en el capítulo anterior, entramos oficialmente en la Feria con la lectura del Pregón oficial el día 26, que tuvo como escenario el magnífico Auditorio del Hospital de Santiago, corriendo a cargo de Alberto Sanfrutos, presidente de la asociación Plaza Vieja, persona de reconocida valía y consideración, que ha llevado a Úbeda a las más altas cotas de popularidad en un programa de televisión de todos conocido. El Pregonero en su alocución rompió con todos los modelos precedentes de los pregones al uso para una feria, de la que dijo que no le gustaba la fiesta en la que se ha convertido. En este sentido destacó aspectos negativos, como “agobios, “ruidos” “atascos”, “imitación a la feria de Sevilla”, “paseos de caballos con sus correspondientes boñigas”, o puntualizaciones como que “san Miguel no es el santo de su devoción”, o que no pisa la feria desde hace muchos años, o que tampoco le gustan los toros. Fueron hitos un tanto sombríos que le acotaron el discurso conduciéndolo a esos días festivos del año 1970, cuando contaba con 12 años. Tampoco es que ambientara de entusiasmo esta parte de su intervención, que la inició aludiendo a dos sucesos luctuosos acaecidos en aquel año: la muerte de Janis Joplin y la guerra de Biafra, para continuar describiendo las penas, más que la gloria, de las ferias de aquel tiempo. Un discurso jalonado con alusiones a la “represión franquista”, al “consejo de Burgos”, a la “actuación de la policía secreta con gabardina” o a la Eta, entre otros episodios negros de nuestra memoria histórica más reciente, cada año más lejana pero cada vez más presente en nuestra cotidianeidad. Puede que su discurso sea un buen documento literario, interesante incluso desde el punto de vista psicológico, pero un poco tétrico e inadecuado para una feria de san Miguel. Menos mal que al final, pese a la incoherencia, incitó a los asistentes a que fueran a la feria “a divertirse”, jugando un poco el papel del marqués de Araña, “que embarcaba a la gente y él se quedaba en España”.
Marcelino Sánchez se enjugaba el mal sabor de boca al día siguiente en el balcón del Ayuntamiento, mostrando una sonrisa de oreja a oreja con el izado de las Banderas a los acordes de los himnos respectivos; mientras, en la Plaza, hervía la chiquillería y zangalitrones ante una maravillosa cabalgata de gigantes y cabezudos que esperaba el pistoletazo de salida de ¡viva san Miguel! para iniciar el recorrido. Lástima que en medio del itinerario fuera “pasada por agua”. Una inmerecida suerte, por segundo año, para los ubetenses y sobre todo para el concejal de Fiestas porque si hay alguien que vale en este deficiente equipo de gobierno ese es Jerónimo. Seguidamente tenía lugar la apertura del Real de la Feria con el encendido del alumbrado, 80.000 vatios, que han quedado reducidos considerablemente con el empleo de luces de bajo consumo. No han faltado quejas por la supresión del alumbrado en otras calles que habitualmente lo han tenido, pero todo sea “por el ahorro y la buena economía”; veremos si se nota y hay dinero para poner rótulos a las calles y números a las casas, como en todos los pueblos, o pintan los pasos de cebra, sin olvidar la señalización de los accesos al hospital San Juan de la Cruz. Aunque si en todo esto tiene algo que ver Clemente podemos despedirnos, ya que donde pone la mano o echa la vista el conflicto está asegurado; y si no que se lo pregunten a los miembros de la Policía Local que fueron los verdaderos protagonistas en la inauguración de la famosa Pasarela de acceso al ferial, con la monumental pitada y abucheo que le tributaron a Marcelino y a Clemente, más a Clemente que a Marcelino, cuando procedieron a la apertura de dicha vía, a la que asistieron las primeras autoridades provinciales. Todo un espectáculo dantesco ganado a pulso por un concejal incompetente con múltiples competencias.
El Hospital de Santiago volvió a albergar el Certamen Comercial La Loma en su XXII edición, con un brillante éxito que excedió todas las expectativas creadas. Aunque sigue siendo una temeridad permitir el acceso a los vehículos de carga y descarga al patio de columnas, no ya por lo indecoroso e inapropiado de la operación en ese lugar sino por el peso que debe soportar un pavimento que no fue proyectado para esos trabajos y por el riesgo que entraña para las columnas una posible y más que probable falsa maniobra del mejor conductor de turno
Manuel Almagro Chinchilla
Marcelino Sánchez se enjugaba el mal sabor de boca al día siguiente en el balcón del Ayuntamiento, mostrando una sonrisa de oreja a oreja con el izado de las Banderas a los acordes de los himnos respectivos; mientras, en la Plaza, hervía la chiquillería y zangalitrones ante una maravillosa cabalgata de gigantes y cabezudos que esperaba el pistoletazo de salida de ¡viva san Miguel! para iniciar el recorrido. Lástima que en medio del itinerario fuera “pasada por agua”. Una inmerecida suerte, por segundo año, para los ubetenses y sobre todo para el concejal de Fiestas porque si hay alguien que vale en este deficiente equipo de gobierno ese es Jerónimo. Seguidamente tenía lugar la apertura del Real de la Feria con el encendido del alumbrado, 80.000 vatios, que han quedado reducidos considerablemente con el empleo de luces de bajo consumo. No han faltado quejas por la supresión del alumbrado en otras calles que habitualmente lo han tenido, pero todo sea “por el ahorro y la buena economía”; veremos si se nota y hay dinero para poner rótulos a las calles y números a las casas, como en todos los pueblos, o pintan los pasos de cebra, sin olvidar la señalización de los accesos al hospital San Juan de la Cruz. Aunque si en todo esto tiene algo que ver Clemente podemos despedirnos, ya que donde pone la mano o echa la vista el conflicto está asegurado; y si no que se lo pregunten a los miembros de la Policía Local que fueron los verdaderos protagonistas en la inauguración de la famosa Pasarela de acceso al ferial, con la monumental pitada y abucheo que le tributaron a Marcelino y a Clemente, más a Clemente que a Marcelino, cuando procedieron a la apertura de dicha vía, a la que asistieron las primeras autoridades provinciales. Todo un espectáculo dantesco ganado a pulso por un concejal incompetente con múltiples competencias.
El Hospital de Santiago volvió a albergar el Certamen Comercial La Loma en su XXII edición, con un brillante éxito que excedió todas las expectativas creadas. Aunque sigue siendo una temeridad permitir el acceso a los vehículos de carga y descarga al patio de columnas, no ya por lo indecoroso e inapropiado de la operación en ese lugar sino por el peso que debe soportar un pavimento que no fue proyectado para esos trabajos y por el riesgo que entraña para las columnas una posible y más que probable falsa maniobra del mejor conductor de turno
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas de feria, 1
El final de las vacaciones de verano supone un cambio brusco con el inicio del trabajo a primeros de septiembre, si bien en Úbeda ese cambio se vive de una manera amortiguada a la vista de la cercanía de la Feria, cuyo período de pre-feria se inició prácticamente con la festividad de nuestra patrona la Virgen de Guadalupe, el día 8 de septiembre, y su despedida oficial unos días después en el mítico molino de Lázaro, donde Francisco José Cayola Cortés le dedicó el último “adiós” hasta el año que viene, ante autoridades y gran concentración de devotos. Los más “intrépidos”, revestidos de espíritu romero, acompañaron a la Patrona hasta el santuario del Gavellar, donde, con horas de antelación, miles de personas se acomodaban buenamente buscando las sombras del paraje; o copaban los bancos del pequeño templo, viejos e incómodos pero muy solicitados para reponerse de la fatiga y recibir a la Virgen “a buen recaudo”, al tiempo que se apoderaba del sagrado lugar un murmullo un tanto irreverente pero inevitable. Un grupo de caballistas puso una bonita nota de garbo y distinción a la romería y nos recordó la ausencia de carrozas como un reto que debe asumir la Hermandad, promoviendo con algo de imaginación este tipo de participación entre los fieles devotos de la Virgen, sobre todo en la juventud que demuestra su mejor disposición año tras año con su gran asistencia.
Los cohetes, a los que tan dados somos en la Ciudad de los Cerros, dan su grave tono a la romería y marcan por otro lado el pistoletazo inicial a una sucesión de eventos, estampas de feria, que se irán dando la mano para no finalizar hasta el día 4 de octubre (este año el 5) festividad de san Francisco. En todo este tiempo un amplio catálogo de contenido lúdico y deportivo cubre gran parte del programa. Pero voy a referirme a unos cuantos acontecimientos especialmente singulares por la incidencia que tienen en la población ubetense, bien sea por su carácter social, económico o cultural.
Así, nos encontramos con la feria de la Maquinaria, sustituta de nuestra antigua y prestigiosa feria de Ganado, la principal actividad económica de aquellas ferias de san Miguel , que se celebraba en las calles Carolina, del Pilar y en las eras próximas de la ermita del Paje; posteriormente se ubicó en las eras de san Marcos y “ejidos colindantes”, según rezaban los programas de feria. La actual feria de la Maquinaria ha recogido el testigo, así como el impulso de los tiempos y de las nuevas tecnologías. Hoy es una acreditada muestra reconocida nacionalmente y aunque está plenamente consolidada no debe bajarse la guardia e ir mejorando todos los aspectos de la misma, incidiendo en los pequeños y a veces no tan pequeños detalles. En este sentido hay que decir que los accesos a la misma han tenido una señalización deficiente, habiendo visitantes que han tenido que ir casi a Baeza para cambiar de sentido y poder entrar. Cierto que las obras de la autovía han perjudicado, por eso habría que haber redoblado el cuidado. Y asimismo sería de desear mayor difusión; faltan carteles que informen de algo tan simple como es el nombre de la Feria, su ubicación y los días de celebración, colocados estratégicamente por toda la comarca.
En cuanto a la feria de la Tapa, al fin se ha encontrado el lugar adecuado. Diez años han costado su hallazgo, y han sido necesarias unas obras en el paseo del Mercado para ponerse a buscar y encontrar lo deseado. Los vecinos deben estar como si les hubiera tocado la lotería y esperan que una vez terminadas las obras, que han hecho posible ese sueño del desplazamiento, no se vuelva “a las andadas”. También decir que si, en la actual ubicación, se cierra el acceso de la entrada que viene de la Fuente de las Risas, es necesario señalizarlo al principio de la calle, porque es una broma de muy mal gusto subir de noche toda la cuesta para que al final te encuentres con una alambrada en las narices, y encima ver cómo cuatro cafres irrespetuosos blincan la alambrada, a pesar de la oposición de la vigilancia, mientras que las personas honestas deben volver por sus pasos.
El auditorio del Hospital de Santiago fue el magnífico escenario donde tuvo lugar el pregón Taurino de María del Carmen Ruiz Ara. Un pregón que incidió en maestros famosos que pasaron por Úbeda desde la inauguración de la plaza en 1847, así como los toreros ubetenses y el actual cartel de Feria. Todo ello adornado a intervalos de pasodobles. Un pregón alegre, dinámico, y lo que es más importante, puntual, correcto y minucioso. En cierto modo rompió con los pregones al uso, que a veces resultan demasiados largos y repetitivos.
Manuel Almagro Chinchilla
Los cohetes, a los que tan dados somos en la Ciudad de los Cerros, dan su grave tono a la romería y marcan por otro lado el pistoletazo inicial a una sucesión de eventos, estampas de feria, que se irán dando la mano para no finalizar hasta el día 4 de octubre (este año el 5) festividad de san Francisco. En todo este tiempo un amplio catálogo de contenido lúdico y deportivo cubre gran parte del programa. Pero voy a referirme a unos cuantos acontecimientos especialmente singulares por la incidencia que tienen en la población ubetense, bien sea por su carácter social, económico o cultural.
Así, nos encontramos con la feria de la Maquinaria, sustituta de nuestra antigua y prestigiosa feria de Ganado, la principal actividad económica de aquellas ferias de san Miguel , que se celebraba en las calles Carolina, del Pilar y en las eras próximas de la ermita del Paje; posteriormente se ubicó en las eras de san Marcos y “ejidos colindantes”, según rezaban los programas de feria. La actual feria de la Maquinaria ha recogido el testigo, así como el impulso de los tiempos y de las nuevas tecnologías. Hoy es una acreditada muestra reconocida nacionalmente y aunque está plenamente consolidada no debe bajarse la guardia e ir mejorando todos los aspectos de la misma, incidiendo en los pequeños y a veces no tan pequeños detalles. En este sentido hay que decir que los accesos a la misma han tenido una señalización deficiente, habiendo visitantes que han tenido que ir casi a Baeza para cambiar de sentido y poder entrar. Cierto que las obras de la autovía han perjudicado, por eso habría que haber redoblado el cuidado. Y asimismo sería de desear mayor difusión; faltan carteles que informen de algo tan simple como es el nombre de la Feria, su ubicación y los días de celebración, colocados estratégicamente por toda la comarca.
En cuanto a la feria de la Tapa, al fin se ha encontrado el lugar adecuado. Diez años han costado su hallazgo, y han sido necesarias unas obras en el paseo del Mercado para ponerse a buscar y encontrar lo deseado. Los vecinos deben estar como si les hubiera tocado la lotería y esperan que una vez terminadas las obras, que han hecho posible ese sueño del desplazamiento, no se vuelva “a las andadas”. También decir que si, en la actual ubicación, se cierra el acceso de la entrada que viene de la Fuente de las Risas, es necesario señalizarlo al principio de la calle, porque es una broma de muy mal gusto subir de noche toda la cuesta para que al final te encuentres con una alambrada en las narices, y encima ver cómo cuatro cafres irrespetuosos blincan la alambrada, a pesar de la oposición de la vigilancia, mientras que las personas honestas deben volver por sus pasos.
El auditorio del Hospital de Santiago fue el magnífico escenario donde tuvo lugar el pregón Taurino de María del Carmen Ruiz Ara. Un pregón que incidió en maestros famosos que pasaron por Úbeda desde la inauguración de la plaza en 1847, así como los toreros ubetenses y el actual cartel de Feria. Todo ello adornado a intervalos de pasodobles. Un pregón alegre, dinámico, y lo que es más importante, puntual, correcto y minucioso. En cierto modo rompió con los pregones al uso, que a veces resultan demasiados largos y repetitivos.
Manuel Almagro Chinchilla
Hotel Carmelitas
Publicado el
Una de las más preciadas joyas que tiene Úbeda en sus monumentos es el palacio del Conde de Guadiana, más conocido popularmente como Colegio o Convento de las Carmelitas, por ser ésta la misión que cumplió mientras fue propiedad de la congregación que fundara santa Joaquina de Vedruna. Precisamente en estos días se cumplen los veinte años de su cierre y venta, pasando seguidamente por más de un propietario. El cariño y la admiración con que se mira a este monumento, ya antiguo colegio, por parte de la población de Úbeda permanece en el corazón de los ubetenses, ya que puede afirmarse sin miedo a error que más de la mitad de la población femenina de más de veinticinco años han pasado por sus aulas. Entre estas alumnas, permítanme la incontinencia, quiero mencionar a dos de mis hijas y a mis dos hermanas, una de ellas monja carmelita.
Este monumento renacentista es una auténtica joya del siglo XVI, destacando su torre con profusión de elementos ornamentales con fuerte acento plateresco, de la que no existe parangón incluso más allá de nuestras fronteras y en la que cabe destacar la originalidad, genuinamente ubetense, de los balcones esquinados con bella columna o parteluz de mármol
Los actuales dueños deciden acometer unas obras para adaptarlo a un hotel de lujo, por lo que la totalidad del monumento es cubierto con un “tupido velo”, como consecuencia del cual se logra un doble efecto: 1) Ocultar de la vista de los transeúntes las supuestas manipulaciones imprescindibles a que tiene que ser sometido el edificio durante las operaciones de reestructuración. 2) Proteger a los viandantes de los efectos de posibles desprendimientos de pequeños materiales de obra.
Hasta aquí el proceso se desarrollaba, aparentemente, de manera impecable; hasta que el pasado 21 de mayo y debido a unos desajustes de las obras con respecto al proyecto presentado, el Ayuntamiento de Úbeda, con muy buen criterio, ordena la paralización de las obras. Por tal motivo, técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento y miembros de la Policía Local se personan en el local para hacer efectiva la citada orden, procediendo a la inmediata paralización de las mismas.
El motivo de este artículo no es entrar en todo el entramado legal del cese de las obras, ni exponer los requisitos exigidos para la continuidad de las mimas. Sin duda que deben ser muy interesantes, pero nos llevaría un espacio del que no disponemos.
Los motivos de mi escrito son para denunciar la vergonzosa e impresentable situación en la que ha quedado el monumento; principalmente la torre, que es la que más destaca. El velo, el paño, la tela, o como queramos llamarle, que cubre o que debía cubrir el edificio, no cumple misión alguna, ya que se encuentra hecho jirones bamboleados por el viento. Jirones que no ocultan nada pero tampoco dejan ver con claridad, que no protegen de nada y en cambio pueden ser un peligro si llegan a desprenderse. Causa estupor ver una torre de las más bellas de Europa revestida de harapos a merced del viento. Y sorprende comprobar cómo pasan los días y nadie mueve un dedo para quitar esa indecencia. Y resulta increíble que hayamos tenido un diputado provincial de Cultura y director general de Bienes Culturales, Marcelino Sánchez, actualmente alcalde Úbeda, que tenga ese grado de sensibilidad para permitir esos colgajos en la torre más bella de su ciudad, cuando en sus manos está el poder de solución ordenado una actuación de oficio. Es cierto que las obras son necesarias y está bien que se hagan; pero que se hagan bien en todos sus aspectos. Esos viejos trapos andrajosos deben ser suprimidos ya. Parece de simple sentido común que esa cubierta debe estar en las debidas condiciones: ser, o no ser; es decir, o se pone en condiciones que tape todo y proteja, o se quita toda.
Pero no acaba ahí la cosa, la Caja Rural de Jaén, entidad tan ligada a nuestra provincia y a sus valores económicos y culturales, también participa en esa peculiar “exposición cultural” con un horrible cartelón de enormes proporciones, ante la indiferencia del Ayuntamiento (faltaría más). Un cartelón repelente, brillante, de plástico, que daña la vista doblemente y mi sensibilidad de buen ubetense. Un cartelón con sólo el nombre de la entidad, pero que no informa nada de financiación ni de qué es lo que esta institución de ahorro le liga a la obra. El mismo derecho tiene a anunciarse cualquier otra entidad, Cocacola, Danone o el zapatero de mi barrio. No sé si esta caja de ahorros tiene algún asesor cultural, que lo debe tener; y si es así sería de desear conocer su opinión.
Manuel Almagro Chinchilla
Una de las más preciadas joyas que tiene Úbeda en sus monumentos es el palacio del Conde de Guadiana, más conocido popularmente como Colegio o Convento de las Carmelitas, por ser ésta la misión que cumplió mientras fue propiedad de la congregación que fundara santa Joaquina de Vedruna. Precisamente en estos días se cumplen los veinte años de su cierre y venta, pasando seguidamente por más de un propietario. El cariño y la admiración con que se mira a este monumento, ya antiguo colegio, por parte de la población de Úbeda permanece en el corazón de los ubetenses, ya que puede afirmarse sin miedo a error que más de la mitad de la población femenina de más de veinticinco años han pasado por sus aulas. Entre estas alumnas, permítanme la incontinencia, quiero mencionar a dos de mis hijas y a mis dos hermanas, una de ellas monja carmelita.
Este monumento renacentista es una auténtica joya del siglo XVI, destacando su torre con profusión de elementos ornamentales con fuerte acento plateresco, de la que no existe parangón incluso más allá de nuestras fronteras y en la que cabe destacar la originalidad, genuinamente ubetense, de los balcones esquinados con bella columna o parteluz de mármol
Los actuales dueños deciden acometer unas obras para adaptarlo a un hotel de lujo, por lo que la totalidad del monumento es cubierto con un “tupido velo”, como consecuencia del cual se logra un doble efecto: 1) Ocultar de la vista de los transeúntes las supuestas manipulaciones imprescindibles a que tiene que ser sometido el edificio durante las operaciones de reestructuración. 2) Proteger a los viandantes de los efectos de posibles desprendimientos de pequeños materiales de obra.
Hasta aquí el proceso se desarrollaba, aparentemente, de manera impecable; hasta que el pasado 21 de mayo y debido a unos desajustes de las obras con respecto al proyecto presentado, el Ayuntamiento de Úbeda, con muy buen criterio, ordena la paralización de las obras. Por tal motivo, técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento y miembros de la Policía Local se personan en el local para hacer efectiva la citada orden, procediendo a la inmediata paralización de las mismas.
El motivo de este artículo no es entrar en todo el entramado legal del cese de las obras, ni exponer los requisitos exigidos para la continuidad de las mimas. Sin duda que deben ser muy interesantes, pero nos llevaría un espacio del que no disponemos.
Los motivos de mi escrito son para denunciar la vergonzosa e impresentable situación en la que ha quedado el monumento; principalmente la torre, que es la que más destaca. El velo, el paño, la tela, o como queramos llamarle, que cubre o que debía cubrir el edificio, no cumple misión alguna, ya que se encuentra hecho jirones bamboleados por el viento. Jirones que no ocultan nada pero tampoco dejan ver con claridad, que no protegen de nada y en cambio pueden ser un peligro si llegan a desprenderse. Causa estupor ver una torre de las más bellas de Europa revestida de harapos a merced del viento. Y sorprende comprobar cómo pasan los días y nadie mueve un dedo para quitar esa indecencia. Y resulta increíble que hayamos tenido un diputado provincial de Cultura y director general de Bienes Culturales, Marcelino Sánchez, actualmente alcalde Úbeda, que tenga ese grado de sensibilidad para permitir esos colgajos en la torre más bella de su ciudad, cuando en sus manos está el poder de solución ordenado una actuación de oficio. Es cierto que las obras son necesarias y está bien que se hagan; pero que se hagan bien en todos sus aspectos. Esos viejos trapos andrajosos deben ser suprimidos ya. Parece de simple sentido común que esa cubierta debe estar en las debidas condiciones: ser, o no ser; es decir, o se pone en condiciones que tape todo y proteja, o se quita toda.
Pero no acaba ahí la cosa, la Caja Rural de Jaén, entidad tan ligada a nuestra provincia y a sus valores económicos y culturales, también participa en esa peculiar “exposición cultural” con un horrible cartelón de enormes proporciones, ante la indiferencia del Ayuntamiento (faltaría más). Un cartelón repelente, brillante, de plástico, que daña la vista doblemente y mi sensibilidad de buen ubetense. Un cartelón con sólo el nombre de la entidad, pero que no informa nada de financiación ni de qué es lo que esta institución de ahorro le liga a la obra. El mismo derecho tiene a anunciarse cualquier otra entidad, Cocacola, Danone o el zapatero de mi barrio. No sé si esta caja de ahorros tiene algún asesor cultural, que lo debe tener; y si es así sería de desear conocer su opinión.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas "ubedíes", 5
Publicado el 21/06/2008 en "Úbeda Información"
Es una pésima imagen, una mala estampa, la que da una ciudad con pintadas. En un sistema democrático, y por consiguiente con libertad de expresión, opinión y manifestación, una acusación a través de una pintada en la pared, como la que se ha hecho al concejal Juan Clemente, no tiene credibilidad alguna para cualquier persona que cuente con un mínimo de sentido común. Las acusaciones serias, graves, debidamente fundamentadas, no se hacen con pintadas sino públicamente con una firma debajo y en el juzgado, además por obligación. No digo que no sea grave esa acusación, que lo es, digo que para mí y probablemente para nadie pueda tener credibilidad alguna; merece la misma credibilidad que cualquier panfleto anónimo hecho con nocturnidad y alevosía. Este hecho ha puesto de actualidad, si es que alguna vez no la tuvo, el asunto de las pintadas y la impunidad con que actúan sus autores. Éstos “grafiteros”, al parecer, siempre llevan las de ganar, nadie los coge, si es que se les persigue, y en este caso se estarán frotando las manos porque al menos han logrado enojar a cualquier persona honesta, a toda la clase política ubetense y muy especialmente a los socialistas. Las pintadas deben ser erradicadas por completo de una ciudad que es patrimonio de la Humanidad. Úbeda debe aparecer con una imagen especial de pulcritud, que denote mimo, preocupación y cuidado. Ahora que al equipo de gobierno le aprieta el zapato debería echar el resto para localizar al responsable o responsables de estas pintadas y llevarlos ante el juez. Con el mismo celo hay que actuar contra los responsables del resto de pintadas y no consentir ni una más.
La política no se hace en las paredes con pintadas, porque sería darle una categoría a los “grafiteros” que no la tienen ni la merecen. No hay que entrar al trapo, hay que perseguirlos como a vulgares y presuntos delincuentes.
Tampoco es que pueda decirse que Juan Clemente esté sometido desde hace tiempo a un “desagradable acoso”, como dicen sus compañeros de partido. Más bien, a lo que está sometido el concejal es a un intenso agobio en gestionar tantas áreas de poder como ha acaparado. Y como entre las virtudes de Juan Clemente, a juzgar por los resultados, no está precisamente la de resolver conflictos, lo prudente y lo aconsejable sería, en beneficio de todos, que dimitiera o que alguien que tenga más poder que él (que seguro lo tiene que haber) que lo cese.
La Bienal de Anticuarios, en su decimotercera edición, también nos ha ofrecido una triste estampa: “fracaso total”, se lamentaban algunos compungidos participantes. A las grandes obras les pasa lo que a la fama, cuesta mucho en conseguirla y, por el contrario, se deshacen en un santiamén. Las quejas eran generalizadas; algunos venidos desde La Coruña, que no creo que los vuelvan a pillar en otra. El revés sufrido ha sido considerable y ha habido quien ha vaticinado que la Muestra está herida de muerte y no levantará la cabeza, si es que la levanta, en muchos años. Se atribuyen varias causas al fracaso: El cambio de la fecha habitual que, aunque ha sido elección de la Organización, quizás no han tenido otra opción al estar el local ocupado por una más que interminable exposición de “Tierras del Olivo”, de cuatro meses de duración. También se cuestionaba la idoneidad del local, por poco espacio. En la edición anterior ya se acusaba un excesivo aglomerado de objetos. A este respecto había que reconsiderar el destinar el antiguo cuartel de caballería de Recría y Doma, (Academia de la Guardia Civil) como el mejor Palacio de Congresos y Exposiciones que pueda tener Úbeda, con un mínimo coste de rehabilitación, dada su infraestructura de grandes naves diáfanas. En cuanto a la propaganda hecha del evento, también ha recibió fuertes críticas, a pesar de que la concejala de Cultura, Elena Rodríguez, dice haberse gastado doce mil euros; pese a ello, la pequeña revista semanal más popular, gratuita, y que llega hasta el último rincón de la Loma, anunciaba en su portada a bombo y platillo la Feria del Caballo de Jaén. Pero bueno, eso se debe, al menos así se le fue explicado a los anticuarios que no daban crédito a lo visto, a un comportamiento típicamente muy “ubedí”.
Manuel Almagro Chinchilla
Es una pésima imagen, una mala estampa, la que da una ciudad con pintadas. En un sistema democrático, y por consiguiente con libertad de expresión, opinión y manifestación, una acusación a través de una pintada en la pared, como la que se ha hecho al concejal Juan Clemente, no tiene credibilidad alguna para cualquier persona que cuente con un mínimo de sentido común. Las acusaciones serias, graves, debidamente fundamentadas, no se hacen con pintadas sino públicamente con una firma debajo y en el juzgado, además por obligación. No digo que no sea grave esa acusación, que lo es, digo que para mí y probablemente para nadie pueda tener credibilidad alguna; merece la misma credibilidad que cualquier panfleto anónimo hecho con nocturnidad y alevosía. Este hecho ha puesto de actualidad, si es que alguna vez no la tuvo, el asunto de las pintadas y la impunidad con que actúan sus autores. Éstos “grafiteros”, al parecer, siempre llevan las de ganar, nadie los coge, si es que se les persigue, y en este caso se estarán frotando las manos porque al menos han logrado enojar a cualquier persona honesta, a toda la clase política ubetense y muy especialmente a los socialistas. Las pintadas deben ser erradicadas por completo de una ciudad que es patrimonio de la Humanidad. Úbeda debe aparecer con una imagen especial de pulcritud, que denote mimo, preocupación y cuidado. Ahora que al equipo de gobierno le aprieta el zapato debería echar el resto para localizar al responsable o responsables de estas pintadas y llevarlos ante el juez. Con el mismo celo hay que actuar contra los responsables del resto de pintadas y no consentir ni una más.
La política no se hace en las paredes con pintadas, porque sería darle una categoría a los “grafiteros” que no la tienen ni la merecen. No hay que entrar al trapo, hay que perseguirlos como a vulgares y presuntos delincuentes.
Tampoco es que pueda decirse que Juan Clemente esté sometido desde hace tiempo a un “desagradable acoso”, como dicen sus compañeros de partido. Más bien, a lo que está sometido el concejal es a un intenso agobio en gestionar tantas áreas de poder como ha acaparado. Y como entre las virtudes de Juan Clemente, a juzgar por los resultados, no está precisamente la de resolver conflictos, lo prudente y lo aconsejable sería, en beneficio de todos, que dimitiera o que alguien que tenga más poder que él (que seguro lo tiene que haber) que lo cese.
La Bienal de Anticuarios, en su decimotercera edición, también nos ha ofrecido una triste estampa: “fracaso total”, se lamentaban algunos compungidos participantes. A las grandes obras les pasa lo que a la fama, cuesta mucho en conseguirla y, por el contrario, se deshacen en un santiamén. Las quejas eran generalizadas; algunos venidos desde La Coruña, que no creo que los vuelvan a pillar en otra. El revés sufrido ha sido considerable y ha habido quien ha vaticinado que la Muestra está herida de muerte y no levantará la cabeza, si es que la levanta, en muchos años. Se atribuyen varias causas al fracaso: El cambio de la fecha habitual que, aunque ha sido elección de la Organización, quizás no han tenido otra opción al estar el local ocupado por una más que interminable exposición de “Tierras del Olivo”, de cuatro meses de duración. También se cuestionaba la idoneidad del local, por poco espacio. En la edición anterior ya se acusaba un excesivo aglomerado de objetos. A este respecto había que reconsiderar el destinar el antiguo cuartel de caballería de Recría y Doma, (Academia de la Guardia Civil) como el mejor Palacio de Congresos y Exposiciones que pueda tener Úbeda, con un mínimo coste de rehabilitación, dada su infraestructura de grandes naves diáfanas. En cuanto a la propaganda hecha del evento, también ha recibió fuertes críticas, a pesar de que la concejala de Cultura, Elena Rodríguez, dice haberse gastado doce mil euros; pese a ello, la pequeña revista semanal más popular, gratuita, y que llega hasta el último rincón de la Loma, anunciaba en su portada a bombo y platillo la Feria del Caballo de Jaén. Pero bueno, eso se debe, al menos así se le fue explicado a los anticuarios que no daban crédito a lo visto, a un comportamiento típicamente muy “ubedí”.
Manuel Almagro Chinchilla
Cien Artículos, Cincuenta Años . Presentación del libro de Ramón Quesada Consuegra
Publicado el 14/06/2008 en "Úbeda Información"
El pasado día doce de junio tuvo lugar en La Carolina el acto de presentación de un nuevo libro de mi amigo Ramón Quesada Consuegra, “Cien Artículos, Cincuenta Años”. La obra recoge une selección de cincuenta artículos de entre los más de cinco mil que Ramón tiene publicados en el diario JAEN en los últimos cincuenta años (1957 – 2007), de ahí el título. El volumen no difiere en gran medida de otro cualquiera, atendiendo a su formato moderno, pero sí distinto en cuanto a la concepción de su contenido. Si admitimos la conocida sentencia de que “escribir un libro es como tener un hijo”, nos encontramos con una “criatura” que ha estado en gestación durante cincuenta años, y de ahí la excepcionalidad de esta obra.
Decía nuestro paisano Antonio Muñoz Molina, con el pragmatismo que le caracteriza, que “escribir un libro es algo muy complicado”. Bien sabe un escritor, de desvelos, de inspiraciones, de argumentos, del uso de la buena retórica y en general de toda la trama literaria que debidamente ordenados, con la especificidad creativa del autor, da como resultado la finalización feliz del libro, no sin antes, y en la mayoría de los casos, haber cumplido con unos condicionantes de plazos que rinden culto al tiempo y a la fecha, verdaderos Becerros de Oro de la sociedad actual. Son trabajos ímprobos, verdaderamente creativos, que marcan estilo, que definen incluso una personalidad concreta. Son creaciones literarias en las que necesariamente quedan marcados jirones de la propia vida y rasgos personales de su autor. Así, debemos admitir cierta reciprocidad en el sentido de que si el autor crea al libro, el libro define al autor. Los Cien artículos seleccionados, que encontramos en este tomo, son cien expresiones distintas que perfilan la realidad de nuestro mundo más próximo, y nos dan cien veces la oportunidad de ir remarcando la personalidad de su autor. Tuve la suerte y el honor de haber sido designado para realizar la presentación de la obra, así como para hacer la selección de los artículos y les puedo asegurar que no fue fácil elegir sólo cien, de entre más de cinco mil de esos pregones porque siempre te queda el resquemor de haber dejado atrás al más interesante. No fue fácil priorizar sólo cien de esas publicaciones, pero sí enormemente gratificante repasar ese cúmulo de manifiestos que ocupan ocho tomos mecanografiados, dirigidos con puntual periodicidad a la sociedad ubetense, principalmente, con esquemas costumbristas, históricos y biográficos.
Con la prosa que caracteriza al autor, vamos recorriendo cada uno de sus artículos, que obviamente no voy a exponer, pero sí mencionar algunos cuyo simple título puede ser toda una editorial, como el que le dedica a Úbeda y Baeza, “Tómalas y goza, Humanidad” con motivo de la declaración conjunta de Patrimonio, siendo el titular que dio con el mayor placer. O al que se refiere a la desafortunada intervención de la torre de Poniente del Hospital de Santiago, que no se parece en nada a la imagen original, y que publicó con el título “Esta no es mi Torre”. Uno se lo dedica a su amigo Vica, José Villar “A Vica le va la Marcha”. Otro para los feos “Más feos que Picio”. La anécdota también tiene su espacio en la obra, en donde quiero resaltar a “El Gato de Don Francisco”, don Francisco de los Cobos, claro, secretario de Carlos I, y uno de los más brillantes personajes de la historia de Úbeda, quien tenía especial predilección por estos felinos, regalando uno de los de Angora al príncipe de Nápoles, por lo que el preciado animal debió emprender el viaje hasta su destino italiano, bajo la custodia de don Francisco de Salamanca. Nuestro autor, después de relatar las peripecias del ajetreado camino, en el que por cierto feneció el minino, esboza la Úbeda del año 1535 en plena efervescencia Renacentista y la de los personajes que la hicieron posible. Y para que nada se quede en el tintero, también aborda los fenómenos paranormales en su artículo “Los duendes del hospital”, del anteriormente mencionado Hospital de Santiago.
Pero prefiero que continúen leyendo ustedes, que como buenos lectores saben leer entre líneas, debemos saber qué nos dicen los espacios en blanco, qué reflexiones nos traen las pausas entre artículo y artículo. Y así nos encontramos que se transluce la trayectoria de una persona profundamente enamorada de la vida. Con una persona abierta, expresiva, constante y de fuerte voluntad. Ya, desde su infancia, huérfano de padre, a Ramón le hervía en las entrañas la expresividad. No sabía aún escribir y, en el horno de su abuelo, pintarrajeaba con los tizones de leña las viejas baldosas de cerámica de la panadería, para enojo de su viejo predecesor que no consentía que le ensuciara el suelo. Ramón plasmaba entonces su mundo conocido: personajes, casa, animales, monumentos… Que modificaba a su antojo, quitaba y ponía o creaba otros nuevos. Hasta que un buen día, cuando ya tuvo la edad adecuada, cogido fuertemente de la mano, fue llevado por su abuelo a la Escuela de Artes y Oficios. Buenos trabajos llegó a realizar, primero a carboncillo, después a óleo que él mismo componía con tierras de colores. Pero a Ramón ya le había encandilado la literatura. Las novelas del Coyote eran las más accesibles y una vez leídas las sometía a las mismas operaciones de quitar y poner, modificar y crear personajes y situaciones nuevas. Pronto empezó a colaborar en revistas locales, como “Vibraciones” y otras. No ha habido cofradía o asociación que no haya acudido a Ramón en busca de alguna colaboración literaria. Sentía cierto rubor pensar que un día su nombre y apellidos pudieran aparecer en papel impreso a la vista de miles de personas, por eso los primeros artículos los firmaba con el seudónimo de Ramón de Alba. Seudónimo con el que llegó a Diario JAEN, a la edad de 27 años, de la mano del redactor Rafael Alcalá de las Peñas, en un episodio inolvidable que Ramón lleva gravado en lo más hondo de su corazón. En uno de los viajes que el citado redactor hizo a la capital de la Loma, le fue presentado a Ramón: “Aquí tienes a un escritor y futuro periodista” –le dijeron al del periódico-- y éste apremió a Ramón para que le entregara un artículo, el cual fue publicado al día siguiente con el citado seudónimo de Ramón de Alba. Era el día 12 de junio de 1957; el título del artículo, “Sinfonía de Paz. Desde entonces, ininterrumpidamente, Ramón ha venido publicando en el periódico provincial todos sus artículos, siendo actualmente el colaborador más antiguo de cuantos escriben en el rotativo.
Y los espacios en blanco nos siguen descubriendo facetas poco conocidas, como su afición poética, género que no ha cultivado pero del que puede ofrecer algunas y destacadas muestras. Su faceta deportiva nos lleva hasta el C.F. Úbeda, al que recuperó de sus cenizas en 1972. En 1978, el equipo ubetense estrena himno, con letra de Ramón Quesada Consuegra y música de Manuel Antonio Herrera Moya.
Pero a cada cual lo suyo, porque Ramón le debe mucho a María Dolores Garrido Vico, su esposa, su mujer, su confidente, su consejera, su musa, su correctora. La obra de Ramón hubiera sido de otra manera si no hubiera sido por la comprensión y apoyo de tan infatigable colaboradora. Por eso os debo decir: María Dolores y Ramón, Ramón y María Dolores, muchas gracias por el libro.
Manuel Almagro Chinchilla
El pasado día doce de junio tuvo lugar en La Carolina el acto de presentación de un nuevo libro de mi amigo Ramón Quesada Consuegra, “Cien Artículos, Cincuenta Años”. La obra recoge une selección de cincuenta artículos de entre los más de cinco mil que Ramón tiene publicados en el diario JAEN en los últimos cincuenta años (1957 – 2007), de ahí el título. El volumen no difiere en gran medida de otro cualquiera, atendiendo a su formato moderno, pero sí distinto en cuanto a la concepción de su contenido. Si admitimos la conocida sentencia de que “escribir un libro es como tener un hijo”, nos encontramos con una “criatura” que ha estado en gestación durante cincuenta años, y de ahí la excepcionalidad de esta obra.
Decía nuestro paisano Antonio Muñoz Molina, con el pragmatismo que le caracteriza, que “escribir un libro es algo muy complicado”. Bien sabe un escritor, de desvelos, de inspiraciones, de argumentos, del uso de la buena retórica y en general de toda la trama literaria que debidamente ordenados, con la especificidad creativa del autor, da como resultado la finalización feliz del libro, no sin antes, y en la mayoría de los casos, haber cumplido con unos condicionantes de plazos que rinden culto al tiempo y a la fecha, verdaderos Becerros de Oro de la sociedad actual. Son trabajos ímprobos, verdaderamente creativos, que marcan estilo, que definen incluso una personalidad concreta. Son creaciones literarias en las que necesariamente quedan marcados jirones de la propia vida y rasgos personales de su autor. Así, debemos admitir cierta reciprocidad en el sentido de que si el autor crea al libro, el libro define al autor. Los Cien artículos seleccionados, que encontramos en este tomo, son cien expresiones distintas que perfilan la realidad de nuestro mundo más próximo, y nos dan cien veces la oportunidad de ir remarcando la personalidad de su autor. Tuve la suerte y el honor de haber sido designado para realizar la presentación de la obra, así como para hacer la selección de los artículos y les puedo asegurar que no fue fácil elegir sólo cien, de entre más de cinco mil de esos pregones porque siempre te queda el resquemor de haber dejado atrás al más interesante. No fue fácil priorizar sólo cien de esas publicaciones, pero sí enormemente gratificante repasar ese cúmulo de manifiestos que ocupan ocho tomos mecanografiados, dirigidos con puntual periodicidad a la sociedad ubetense, principalmente, con esquemas costumbristas, históricos y biográficos.
Con la prosa que caracteriza al autor, vamos recorriendo cada uno de sus artículos, que obviamente no voy a exponer, pero sí mencionar algunos cuyo simple título puede ser toda una editorial, como el que le dedica a Úbeda y Baeza, “Tómalas y goza, Humanidad” con motivo de la declaración conjunta de Patrimonio, siendo el titular que dio con el mayor placer. O al que se refiere a la desafortunada intervención de la torre de Poniente del Hospital de Santiago, que no se parece en nada a la imagen original, y que publicó con el título “Esta no es mi Torre”. Uno se lo dedica a su amigo Vica, José Villar “A Vica le va la Marcha”. Otro para los feos “Más feos que Picio”. La anécdota también tiene su espacio en la obra, en donde quiero resaltar a “El Gato de Don Francisco”, don Francisco de los Cobos, claro, secretario de Carlos I, y uno de los más brillantes personajes de la historia de Úbeda, quien tenía especial predilección por estos felinos, regalando uno de los de Angora al príncipe de Nápoles, por lo que el preciado animal debió emprender el viaje hasta su destino italiano, bajo la custodia de don Francisco de Salamanca. Nuestro autor, después de relatar las peripecias del ajetreado camino, en el que por cierto feneció el minino, esboza la Úbeda del año 1535 en plena efervescencia Renacentista y la de los personajes que la hicieron posible. Y para que nada se quede en el tintero, también aborda los fenómenos paranormales en su artículo “Los duendes del hospital”, del anteriormente mencionado Hospital de Santiago.
Pero prefiero que continúen leyendo ustedes, que como buenos lectores saben leer entre líneas, debemos saber qué nos dicen los espacios en blanco, qué reflexiones nos traen las pausas entre artículo y artículo. Y así nos encontramos que se transluce la trayectoria de una persona profundamente enamorada de la vida. Con una persona abierta, expresiva, constante y de fuerte voluntad. Ya, desde su infancia, huérfano de padre, a Ramón le hervía en las entrañas la expresividad. No sabía aún escribir y, en el horno de su abuelo, pintarrajeaba con los tizones de leña las viejas baldosas de cerámica de la panadería, para enojo de su viejo predecesor que no consentía que le ensuciara el suelo. Ramón plasmaba entonces su mundo conocido: personajes, casa, animales, monumentos… Que modificaba a su antojo, quitaba y ponía o creaba otros nuevos. Hasta que un buen día, cuando ya tuvo la edad adecuada, cogido fuertemente de la mano, fue llevado por su abuelo a la Escuela de Artes y Oficios. Buenos trabajos llegó a realizar, primero a carboncillo, después a óleo que él mismo componía con tierras de colores. Pero a Ramón ya le había encandilado la literatura. Las novelas del Coyote eran las más accesibles y una vez leídas las sometía a las mismas operaciones de quitar y poner, modificar y crear personajes y situaciones nuevas. Pronto empezó a colaborar en revistas locales, como “Vibraciones” y otras. No ha habido cofradía o asociación que no haya acudido a Ramón en busca de alguna colaboración literaria. Sentía cierto rubor pensar que un día su nombre y apellidos pudieran aparecer en papel impreso a la vista de miles de personas, por eso los primeros artículos los firmaba con el seudónimo de Ramón de Alba. Seudónimo con el que llegó a Diario JAEN, a la edad de 27 años, de la mano del redactor Rafael Alcalá de las Peñas, en un episodio inolvidable que Ramón lleva gravado en lo más hondo de su corazón. En uno de los viajes que el citado redactor hizo a la capital de la Loma, le fue presentado a Ramón: “Aquí tienes a un escritor y futuro periodista” –le dijeron al del periódico-- y éste apremió a Ramón para que le entregara un artículo, el cual fue publicado al día siguiente con el citado seudónimo de Ramón de Alba. Era el día 12 de junio de 1957; el título del artículo, “Sinfonía de Paz. Desde entonces, ininterrumpidamente, Ramón ha venido publicando en el periódico provincial todos sus artículos, siendo actualmente el colaborador más antiguo de cuantos escriben en el rotativo.
Y los espacios en blanco nos siguen descubriendo facetas poco conocidas, como su afición poética, género que no ha cultivado pero del que puede ofrecer algunas y destacadas muestras. Su faceta deportiva nos lleva hasta el C.F. Úbeda, al que recuperó de sus cenizas en 1972. En 1978, el equipo ubetense estrena himno, con letra de Ramón Quesada Consuegra y música de Manuel Antonio Herrera Moya.
Pero a cada cual lo suyo, porque Ramón le debe mucho a María Dolores Garrido Vico, su esposa, su mujer, su confidente, su consejera, su musa, su correctora. La obra de Ramón hubiera sido de otra manera si no hubiera sido por la comprensión y apoyo de tan infatigable colaboradora. Por eso os debo decir: María Dolores y Ramón, Ramón y María Dolores, muchas gracias por el libro.
Manuel Almagro Chinchilla
Palomas
Publicado el 07/06/2008 en "Úbeda Información"
Hace cincuenta años, algo más, presencié la suelta de las primeras palomas en la plaza de Santa María. Por entonces, Úbeda iniciaba un tímido despertar hacia el turismo y los ubetenses iban tomando conciencia de su historia y de su riqueza monumental. Los pocos turistas extranjeros se iban convirtiendo en algo así como una estampa cada vez más habitual en nuestras calles. Hasta entonces no habíamos tenido palomas pero gozaban ya de toda nuestra estima, sólo por la visión que nos ofrecían ciudades entonces tan lejanas como Sevilla con su plaza de América, densamente pobladas de palomas blancas; o las imágenes del cine, tan popular entonces, en las que admirábamos, no sin cierta envidia, la plaza de san Marcos de Venecia abarrotada de palomas, compitiendo con los turistas cada palmo del suelo disponible. Entonces descubrimos que los palomas serían un complemento ornamental “altamente beneficioso” para nuestros monumentos; y haciendo gala de ese nuestro carácter tan “ubedí” decidimos “importar” algo que nunca tuvimos, pero que “al ser de fuera seguro que era bueno”. Hubo que repetir varias veces la operación porque las palomas no se hacían estables, desaparecían. Quizás la proliferación de pequeñas rapaces, como gavilanes, cernícalos, halcones, lechuzas y córvidos (hoy desaparecidos), que habitaban nuestras torres, campanarios, casas antiguas y graneros, daban buena cuenta de ellas y mantenían a raya a la población. Incluso el “gran depredador” no le hacía mucho asco a unas buenas habichuelas con paloma, en unos años que no se caracterizaban precisamente por la abundancia de exquisiteces culinarias.
Pero en nuestra cultura el componente más sobresaliente de la paloma es su fuerte simbología. La Biblia dice que Noé dejó ir a una paloma desde el arca después del Diluvio para ver si encontraba tierra firme y regresó con una ramita de olivo en el pico; desde entonces la paloma es símbolo de paz y de pureza en las sociedades occidentales. El Nuevo Testamento dice que el Espíritu Santo descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesucristo. En política, quienes defienden soluciones pacíficas a los conflictos se les llama “palomas”, mientras que a quienes abogan por soluciones agresivas se les llama “halcones”.
Existen 308 especies de palomas; algunas de ellas muy raras, que las hace ser muy codiciadas para los colombicultores. Todas ellas han gozado de gran miramiento en nuestra cultura, hasta hace unas décadas que empiezan a ser motivo de gran preocupación de cara a la conservación del patrimonio monumental.
En otras culturas existen animales que cuentan con auténtica veneración religiosa. Es el caso de las ratas. En la ciudad de Deshnoke, al noroeste de la India, se mantienen unas 20.000 ratas con vida en el templo de Karni Mata, porque según la creencia popular son las reencarnaciones de Karni Mata y sus seguidores, los sadhus, hombres santos del hinduismo, muy parecidos a lo que llamamos gurú. El sacerdote encargado del templo las alimenta con granos y leche, participando también los peregrinos en esta labor. El comer alimentos que hayan sido tocados por una de las ratas se considera una bendición de su dios entre sus feligreses. En la Mitología hindú, una rata es el vehículo del dios Ghanesa.
En la cultura occidental la rata es un roedor muy perseguido por dañino, su facilidad para la reproducción y su hábitat en las cloacas las hacen portadoras y transmisoras de enfermedades.
Ya hay investigadores que consideran a la paloma como una “rata voladora”. La superpoblación de palomas en las grandes ciudades se hace insostenible y es una enorme amenaza para la conservación de las edificaciones, sobre todo para los monumentos, sin olvidarnos del peligro que también suponen para la salud. Sus excrementos derivan, con la lluvia y la humedad, en sales con fuerte componentes de sulfatos y nitratos, los que en combinación con las propias sales de la piedra originan una reacción química que la descompone y la desmenuza.
Quién nos iba a decir que el arrullo amoroso de la paloma, símbolo de la paz, se iba a convertir en sinfonía de destrucción. Soluciones para evitarlo las hay, pero no me pregunten cómo se llevan a cabo porque no lo sé, para eso están los técnicos y los políticos. Los vulgares ciudadanos de a pie sólo sabemos pagar impuestos.
Manuel Almagro Chinchilla
Hace cincuenta años, algo más, presencié la suelta de las primeras palomas en la plaza de Santa María. Por entonces, Úbeda iniciaba un tímido despertar hacia el turismo y los ubetenses iban tomando conciencia de su historia y de su riqueza monumental. Los pocos turistas extranjeros se iban convirtiendo en algo así como una estampa cada vez más habitual en nuestras calles. Hasta entonces no habíamos tenido palomas pero gozaban ya de toda nuestra estima, sólo por la visión que nos ofrecían ciudades entonces tan lejanas como Sevilla con su plaza de América, densamente pobladas de palomas blancas; o las imágenes del cine, tan popular entonces, en las que admirábamos, no sin cierta envidia, la plaza de san Marcos de Venecia abarrotada de palomas, compitiendo con los turistas cada palmo del suelo disponible. Entonces descubrimos que los palomas serían un complemento ornamental “altamente beneficioso” para nuestros monumentos; y haciendo gala de ese nuestro carácter tan “ubedí” decidimos “importar” algo que nunca tuvimos, pero que “al ser de fuera seguro que era bueno”. Hubo que repetir varias veces la operación porque las palomas no se hacían estables, desaparecían. Quizás la proliferación de pequeñas rapaces, como gavilanes, cernícalos, halcones, lechuzas y córvidos (hoy desaparecidos), que habitaban nuestras torres, campanarios, casas antiguas y graneros, daban buena cuenta de ellas y mantenían a raya a la población. Incluso el “gran depredador” no le hacía mucho asco a unas buenas habichuelas con paloma, en unos años que no se caracterizaban precisamente por la abundancia de exquisiteces culinarias.
Pero en nuestra cultura el componente más sobresaliente de la paloma es su fuerte simbología. La Biblia dice que Noé dejó ir a una paloma desde el arca después del Diluvio para ver si encontraba tierra firme y regresó con una ramita de olivo en el pico; desde entonces la paloma es símbolo de paz y de pureza en las sociedades occidentales. El Nuevo Testamento dice que el Espíritu Santo descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesucristo. En política, quienes defienden soluciones pacíficas a los conflictos se les llama “palomas”, mientras que a quienes abogan por soluciones agresivas se les llama “halcones”.
Existen 308 especies de palomas; algunas de ellas muy raras, que las hace ser muy codiciadas para los colombicultores. Todas ellas han gozado de gran miramiento en nuestra cultura, hasta hace unas décadas que empiezan a ser motivo de gran preocupación de cara a la conservación del patrimonio monumental.
En otras culturas existen animales que cuentan con auténtica veneración religiosa. Es el caso de las ratas. En la ciudad de Deshnoke, al noroeste de la India, se mantienen unas 20.000 ratas con vida en el templo de Karni Mata, porque según la creencia popular son las reencarnaciones de Karni Mata y sus seguidores, los sadhus, hombres santos del hinduismo, muy parecidos a lo que llamamos gurú. El sacerdote encargado del templo las alimenta con granos y leche, participando también los peregrinos en esta labor. El comer alimentos que hayan sido tocados por una de las ratas se considera una bendición de su dios entre sus feligreses. En la Mitología hindú, una rata es el vehículo del dios Ghanesa.
En la cultura occidental la rata es un roedor muy perseguido por dañino, su facilidad para la reproducción y su hábitat en las cloacas las hacen portadoras y transmisoras de enfermedades.
Ya hay investigadores que consideran a la paloma como una “rata voladora”. La superpoblación de palomas en las grandes ciudades se hace insostenible y es una enorme amenaza para la conservación de las edificaciones, sobre todo para los monumentos, sin olvidarnos del peligro que también suponen para la salud. Sus excrementos derivan, con la lluvia y la humedad, en sales con fuerte componentes de sulfatos y nitratos, los que en combinación con las propias sales de la piedra originan una reacción química que la descompone y la desmenuza.
Quién nos iba a decir que el arrullo amoroso de la paloma, símbolo de la paz, se iba a convertir en sinfonía de destrucción. Soluciones para evitarlo las hay, pero no me pregunten cómo se llevan a cabo porque no lo sé, para eso están los técnicos y los políticos. Los vulgares ciudadanos de a pie sólo sabemos pagar impuestos.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas "ubedíes" III
Publicado el 24/05/2008 en "Úbeda Información"
San Isidro quiso dejar el terreno bien regado para salir en procesión. En los días que van desde la traída de la Virgen de Guadalupe, uno de mayo, hasta san Isidro, quince de ídem, ha caído mas agua que todo lo que va de año. Y es que la Chiquitilla, de toda la vida de Dios, ha sido depositaria de súplicas y plegarias de los ubetenses implorando la lluvia para estas resecas tierras de la Loma; resecas incluso en aquellos tiempos de la inexistencia del fatídico “cambio climático”. Eran otros tiempos. Hemos pasado del par de mulos y la borriquilla para el ato, a unos supertractores mostrencos, más dóciles y fáciles de gobernar que la ancestral yunta. Aún perdura en el recuerdo de muchos a la Virgen de Guadalupe procesionada en rogativas. Nuestros “papihonraos”, aquellas gráciles figuras, siluetas esculpidas por el trabajo del campo, curtidas por la brisa de nuestro mar verde plateado de olivas y el aire de los rastrojos, hoy son señores de peso, en el bolsillo; que sacan a san Isidro, como este año para agradecerle la traída de las lluvias. Una procesión lúcida en un espléndido día de primavera, pero un tanto humilde. “La Humildad”, como pregonaba en un cartel una de las dos carrozas (sólo dos), era la mejor definición del cortejo motorizado que acompañaba al Santo, a pesar de la ostentación de unos impresionantes tractores que hacía resaltar aun más la falta de calor humano, dinamismo y alegría en la caravana: ni un solo ser humano sobre las carrozas, salvo los conductores. Al fin y al cabo tampoco es que estuviera tan mal, ya que la Humildad es una gran virtud. La otra carroza, bellamente adornada, reproducía un paisaje campesino de la Mancha con sus molinos de viento y todo. No tiene nada que ver con nuestros campos ni con nuestros agricultores, pero es muy “ubedí” introducir costumbres y tradiciones foráneas e ignorar las nuestras. Es como dice mi amigo Loren: “hay que renovarse”, “hay que estar al día”, por eso en su cofradía, en la próxima Semana Santa, van a sacar un Crucificado , según dice, “como se saca en Málaga”. Y añade muy ufano: “vamos a dar el bombazo”; ya hacen cursillos acelerados “para estar al día con lo de Málaga”, ¡patético!, ¡Qué paisanaje!, cualquier día echan abajo El Salvador para hacer apartamentos con plazas de garaje y vistas al Guadalquivir.
Otra imagen que nos llega a la Atalaya es la de nuestro nunca bien ponderado Eduardo Jiménez Torres, nuestro querido paisano “Zorrica”. También tiene motivos para sublevarse en contra de sí mismo, porque ya está harto de luchar contra los elementos. Incansable, voluntarioso, desprendido, recalcitrante defensor de todo lo ubetense que ha logrado reavivar el culto a san Miguel. A instancias suyas tenemos una procesión con la imagen de nuestro patrón. Asimismo propició la reparación de la imagen de piedra del Arcángel, caída de su hornacina de la fachada del antiguo Ayuntamiento (actual Conservatorio). Monumento que está “exigiendo” su reposición, pareja al otro patrón, san Juan de la Cruz. Nuestro buen Eduardo encontró la imagen reparada en el Archivo municipal, ¿Qué pintará ahí? ¿Para cuándo llevarla a su lugar? ¡maldita deuda…!.
Una imagen amorosa y humana es la que nos ofreció el auditorio del Hospital de Santiago con la presentación del libro “Cien Poemas de Amor”. Su autora, Luisa Barba Campos, dedica su vida a actividades espirituales, colaborando activamente desde el seno de la Iglesia con varios grupos católicos: “Llama de Amor Viva”, “Amor Divino”, “Renovación Carismática” y otros. Impresiona su enorme caudal cultural y humano y su gran vitalidad. Mañana día 25 de mayo cumple Luisa sus ochenta y seis años, nuestra más sincera felicitación y animarla a que siga en la brecha para seguir aumentando lo que será un gran legado para la posteridad.
Hemos acogido con enorme entusiasmo este libro con tus poemas; que, por cierto, lo abre un verso de san Juan de la Cruz, con el cual puede quedar definida fielmente tu personalidad: “El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa ni descansa”.
Y como despedida queremos reproducir unos versos de uno de tus poemas, que titulas “De ti, me puedo fiar, Señor”, que dicen así: “Yo iré contigo Señor / Donde me quieras llevar / Que sólo de ti me fío / Que eres de quien me debo fiar.
Manuel Almagro Chinchilla
San Isidro quiso dejar el terreno bien regado para salir en procesión. En los días que van desde la traída de la Virgen de Guadalupe, uno de mayo, hasta san Isidro, quince de ídem, ha caído mas agua que todo lo que va de año. Y es que la Chiquitilla, de toda la vida de Dios, ha sido depositaria de súplicas y plegarias de los ubetenses implorando la lluvia para estas resecas tierras de la Loma; resecas incluso en aquellos tiempos de la inexistencia del fatídico “cambio climático”. Eran otros tiempos. Hemos pasado del par de mulos y la borriquilla para el ato, a unos supertractores mostrencos, más dóciles y fáciles de gobernar que la ancestral yunta. Aún perdura en el recuerdo de muchos a la Virgen de Guadalupe procesionada en rogativas. Nuestros “papihonraos”, aquellas gráciles figuras, siluetas esculpidas por el trabajo del campo, curtidas por la brisa de nuestro mar verde plateado de olivas y el aire de los rastrojos, hoy son señores de peso, en el bolsillo; que sacan a san Isidro, como este año para agradecerle la traída de las lluvias. Una procesión lúcida en un espléndido día de primavera, pero un tanto humilde. “La Humildad”, como pregonaba en un cartel una de las dos carrozas (sólo dos), era la mejor definición del cortejo motorizado que acompañaba al Santo, a pesar de la ostentación de unos impresionantes tractores que hacía resaltar aun más la falta de calor humano, dinamismo y alegría en la caravana: ni un solo ser humano sobre las carrozas, salvo los conductores. Al fin y al cabo tampoco es que estuviera tan mal, ya que la Humildad es una gran virtud. La otra carroza, bellamente adornada, reproducía un paisaje campesino de la Mancha con sus molinos de viento y todo. No tiene nada que ver con nuestros campos ni con nuestros agricultores, pero es muy “ubedí” introducir costumbres y tradiciones foráneas e ignorar las nuestras. Es como dice mi amigo Loren: “hay que renovarse”, “hay que estar al día”, por eso en su cofradía, en la próxima Semana Santa, van a sacar un Crucificado , según dice, “como se saca en Málaga”. Y añade muy ufano: “vamos a dar el bombazo”; ya hacen cursillos acelerados “para estar al día con lo de Málaga”, ¡patético!, ¡Qué paisanaje!, cualquier día echan abajo El Salvador para hacer apartamentos con plazas de garaje y vistas al Guadalquivir.
Otra imagen que nos llega a la Atalaya es la de nuestro nunca bien ponderado Eduardo Jiménez Torres, nuestro querido paisano “Zorrica”. También tiene motivos para sublevarse en contra de sí mismo, porque ya está harto de luchar contra los elementos. Incansable, voluntarioso, desprendido, recalcitrante defensor de todo lo ubetense que ha logrado reavivar el culto a san Miguel. A instancias suyas tenemos una procesión con la imagen de nuestro patrón. Asimismo propició la reparación de la imagen de piedra del Arcángel, caída de su hornacina de la fachada del antiguo Ayuntamiento (actual Conservatorio). Monumento que está “exigiendo” su reposición, pareja al otro patrón, san Juan de la Cruz. Nuestro buen Eduardo encontró la imagen reparada en el Archivo municipal, ¿Qué pintará ahí? ¿Para cuándo llevarla a su lugar? ¡maldita deuda…!.
Una imagen amorosa y humana es la que nos ofreció el auditorio del Hospital de Santiago con la presentación del libro “Cien Poemas de Amor”. Su autora, Luisa Barba Campos, dedica su vida a actividades espirituales, colaborando activamente desde el seno de la Iglesia con varios grupos católicos: “Llama de Amor Viva”, “Amor Divino”, “Renovación Carismática” y otros. Impresiona su enorme caudal cultural y humano y su gran vitalidad. Mañana día 25 de mayo cumple Luisa sus ochenta y seis años, nuestra más sincera felicitación y animarla a que siga en la brecha para seguir aumentando lo que será un gran legado para la posteridad.
Hemos acogido con enorme entusiasmo este libro con tus poemas; que, por cierto, lo abre un verso de san Juan de la Cruz, con el cual puede quedar definida fielmente tu personalidad: “El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa ni descansa”.
Y como despedida queremos reproducir unos versos de uno de tus poemas, que titulas “De ti, me puedo fiar, Señor”, que dicen así: “Yo iré contigo Señor / Donde me quieras llevar / Que sólo de ti me fío / Que eres de quien me debo fiar.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas "ubedíes" de tráfico
publicado el 17/05/2008 en "Úbeda Información"
El tráfico rodado es uno de los problemas más importantes que tiene planteado las grandes ciudades, aunque las pequeñas hoy en día tampoco están exentas de ello. Úbeda no es una excepción, siendo la zona urbana Norte la que más problemática ofrece, en un perímetro en el que cabe resaltar como vías más importantes: la Avda y carretera de Linares, Cristo Rey, de la Libertad, calle Torrenueva y avenida Cristóbal Cantero, donde se producen grandes atascos, con especial gravedad en los inicios de puentes y fines de semana. Contribuye mucho a este caos circulatorio el hecho de que se encuentren en la zona grandes supermercados, organismos oficiales, institutos de enseñanza y un sinfín de centros comerciales y negocios, que originan una fuerte actividad. La falta de un lugar para dejar el coche agrava aún mas la situación, por lo que la creación de plazas de aparcamiento, públicas o privadas, sería una buena medida para quitar de la circulación buena parte de vehículos que deambulan inútilmente buscando aparcamiento. Paradójicamente el Ayuntamiento va a dar prioridad a la construcción de un aparcamiento en el casco antiguo, en la zona de la puerta de santa Lucía, lo que conllevaría un aumento considerable de la circulación en este idílico sector monumental, con todas sus nefastas consecuencias. Ya estamos ante una estampa muy “ubedí”, como es la obsesión de meterle mano al casco antiguo, a la gallina de los huevos de oro, que ha llevado a Úbeda a ser lo que es hoy para la Humanidad. Si nos valiera pondríamos un aparcamiento en el comedor de la casa. El casco antiguo no necesita más aparcamientos que los que tiene. Para ir allí ya existen y están funcionando unos inventos que se llaman autobuses, taxis, coches de caballos; incluso los populares, baratísimos y ecológicos “coches de san Fernando”. Aparcamientos, sí y con urgencia, en la zona Norte. Sería un placentero recorrido a pie desde el Hospital de Santiago hasta Santa María. Todos nos lo imaginamos: exposición y fomento del Comercio, aparición de locales de ocio, mesones, bares y cafeterías limpias de humos. Sólo destacaría como aspecto negativo el desastroso pavimento de la calle Nueva, pero con un poco de imaginación se podría exponer al visitante como “reliquia decimonónica” imposible de encontrar incluso en países del Tercer Mundo.
También llegan a esta Atalaya las estampas de tráfico que se “emiten” desde el Hospital General de San Juan de la Cruz y su entorno, donde el caso adquiere una gravedad de excepción. El aparcamiento está en estado deplorable, además de ser insuficiente y a falta de señalizar las plazas en el suelo. El situado frente a la puerta de entrada del hospital, sabiamente gestionado por unos “gorrillas”, es todo un erial quebrado y desigual, polvoriento en verano, fangoso con las lluvias, algo similar al desaparecido circuito Paris-Dakar, e igualmente insuficiente; circunstancia que obliga a utilizar un “todoterreno”, para terminar dando vueltas sin parar o aparcar irregularmente o bien incorporarse de nuevo a las vías de acceso, complicando considerablemente la situación. La maniobra de entrada a las instalaciones del Hospital puede considerarse una auténtica odisea, todo por la casi imperceptible señalización de las líneas de la calzada y el stop, débiles marcas que con la llegada de la noche se hacen totalmente invisibles. A todo ello hay que añadir un buen número de ambulancias, autobuses, taxis y camiones, además de los peatones que se juegan la vida en el intento, en medio de ese entramado o “trampa mortal”.
Aún asoma en el paquete otra estampa cargada de humanidad: al Hospital de Úbeda llegan personas de un buen número de pueblos y aldeas de toda la comarca, a los que el acceso a la información no le ha sido muy favorable en la vida. Acuden por verdadera necesidad porque no es un placer ir a un hospital. En la mayoría de los casos el usuario no está en los mejores momentos de talante, ni de humor, ni en la mejor disposición de aguantar tal estado de cosas. Algo tendrá que ver en estas deficiencias el Ayuntamiento de la ciudad, los conductores muchas veces no sabemos de competencias porque no somos políticos, no llegamos más allá de respetar las señales de tráfico y pagar los impuestos. Por tal motivo hay que denunciar ante el Ayuntamiento de Úbeda, la administración pública más cercana al ciudadano, que actúe a la mayor brevedad. Si no tiene competencias que solicite de quien las tenga, que es su deber, una rápida intervención.
Manuel Almagro Chinchilla
El tráfico rodado es uno de los problemas más importantes que tiene planteado las grandes ciudades, aunque las pequeñas hoy en día tampoco están exentas de ello. Úbeda no es una excepción, siendo la zona urbana Norte la que más problemática ofrece, en un perímetro en el que cabe resaltar como vías más importantes: la Avda y carretera de Linares, Cristo Rey, de la Libertad, calle Torrenueva y avenida Cristóbal Cantero, donde se producen grandes atascos, con especial gravedad en los inicios de puentes y fines de semana. Contribuye mucho a este caos circulatorio el hecho de que se encuentren en la zona grandes supermercados, organismos oficiales, institutos de enseñanza y un sinfín de centros comerciales y negocios, que originan una fuerte actividad. La falta de un lugar para dejar el coche agrava aún mas la situación, por lo que la creación de plazas de aparcamiento, públicas o privadas, sería una buena medida para quitar de la circulación buena parte de vehículos que deambulan inútilmente buscando aparcamiento. Paradójicamente el Ayuntamiento va a dar prioridad a la construcción de un aparcamiento en el casco antiguo, en la zona de la puerta de santa Lucía, lo que conllevaría un aumento considerable de la circulación en este idílico sector monumental, con todas sus nefastas consecuencias. Ya estamos ante una estampa muy “ubedí”, como es la obsesión de meterle mano al casco antiguo, a la gallina de los huevos de oro, que ha llevado a Úbeda a ser lo que es hoy para la Humanidad. Si nos valiera pondríamos un aparcamiento en el comedor de la casa. El casco antiguo no necesita más aparcamientos que los que tiene. Para ir allí ya existen y están funcionando unos inventos que se llaman autobuses, taxis, coches de caballos; incluso los populares, baratísimos y ecológicos “coches de san Fernando”. Aparcamientos, sí y con urgencia, en la zona Norte. Sería un placentero recorrido a pie desde el Hospital de Santiago hasta Santa María. Todos nos lo imaginamos: exposición y fomento del Comercio, aparición de locales de ocio, mesones, bares y cafeterías limpias de humos. Sólo destacaría como aspecto negativo el desastroso pavimento de la calle Nueva, pero con un poco de imaginación se podría exponer al visitante como “reliquia decimonónica” imposible de encontrar incluso en países del Tercer Mundo.
También llegan a esta Atalaya las estampas de tráfico que se “emiten” desde el Hospital General de San Juan de la Cruz y su entorno, donde el caso adquiere una gravedad de excepción. El aparcamiento está en estado deplorable, además de ser insuficiente y a falta de señalizar las plazas en el suelo. El situado frente a la puerta de entrada del hospital, sabiamente gestionado por unos “gorrillas”, es todo un erial quebrado y desigual, polvoriento en verano, fangoso con las lluvias, algo similar al desaparecido circuito Paris-Dakar, e igualmente insuficiente; circunstancia que obliga a utilizar un “todoterreno”, para terminar dando vueltas sin parar o aparcar irregularmente o bien incorporarse de nuevo a las vías de acceso, complicando considerablemente la situación. La maniobra de entrada a las instalaciones del Hospital puede considerarse una auténtica odisea, todo por la casi imperceptible señalización de las líneas de la calzada y el stop, débiles marcas que con la llegada de la noche se hacen totalmente invisibles. A todo ello hay que añadir un buen número de ambulancias, autobuses, taxis y camiones, además de los peatones que se juegan la vida en el intento, en medio de ese entramado o “trampa mortal”.
Aún asoma en el paquete otra estampa cargada de humanidad: al Hospital de Úbeda llegan personas de un buen número de pueblos y aldeas de toda la comarca, a los que el acceso a la información no le ha sido muy favorable en la vida. Acuden por verdadera necesidad porque no es un placer ir a un hospital. En la mayoría de los casos el usuario no está en los mejores momentos de talante, ni de humor, ni en la mejor disposición de aguantar tal estado de cosas. Algo tendrá que ver en estas deficiencias el Ayuntamiento de la ciudad, los conductores muchas veces no sabemos de competencias porque no somos políticos, no llegamos más allá de respetar las señales de tráfico y pagar los impuestos. Por tal motivo hay que denunciar ante el Ayuntamiento de Úbeda, la administración pública más cercana al ciudadano, que actúe a la mayor brevedad. Si no tiene competencias que solicite de quien las tenga, que es su deber, una rápida intervención.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas "ubedíes" II
Publicado el 03/05/2008 en "Úbeda Información"
Mas que una estampa parece un callo enquistado el contencioso que mantiene la Policía Local con el “todopoderoso” concejal Juan Clemente. Es increíble que un gobierno municipal, sustentado por un partido (PSOE) en el que figura en sus siglas la “o” de “obrero”, no haya alcanzado un acuerdo con unos obreros, como son los trabajadores de la seguridad ciudadana. Lo que transluce de este conflicto a la ciudadanía son los intereses económicos, pero no olvidemos que la ratio (número de policías por cada mil habitantes) está por debajo de lo que marca la normativa legal, y que esta carencia puede afectar muy seriamente a la seguridad ciudadana. El problema puede embrollarse cada día mas gracias a la extraña “habilidad” que Juan Clemente tiene para las negociaciones, y también debido a que los agentes carecen de la más elemental de las armas de las que disponen todos los demás trabajadores: la huelga. Si dispusieran de ella otro gallo cantaría. En cualquier caso, parece que el recurso de los agentes locales al Juzgado ya empieza a dar sus frutos y de momento una finca del Ayuntamiento ya está embargada, saliendo a subasta si a los uniformados no se les paga el dinero que se les debe. No es mala solución. Así, con el dinero sobrante del pago, el Ayuntamiento podrá disponer de cierta liquidez monetaria que tanto necesita, hace falta que luego no se lo gasten en otro tiro a “Dos Pájaros”. Por todo lo anteriormente dicho y mientras se llega a un acuerdo, “Policía-Juan Clemente”, hemos de colgar su estampa, tan genuinamente “ubedí”, en la “galería de los desacuerdos”.
Vayamos ahora a la promoción de “Úbeda-Baeza, Patrimonio de la Humanidad”, la cual debe aunar esfuerzos y emplearlos a fondo. A estas alturas, después de cinco años de tal Declaración, difícilmente se puede explicar la no afiliación de nuestras dos ciudades hermanas a la Asociación de Ciudades Patrimonio Mundial. En una reciente Asamblea de este organismo celebrada en Mérida ni siquiera fue tratada la solicitud de incorporación en el orden del día, porque “parece ser que no estaba toda la documentación o no lo consideraron conveniente porque era una simple carta de petición”, según dijo Marcelino Sánchez. El asunto sí fue tratado en “conversaciones informales”, quizás en los pasillos mientras la necesidad te apremia para ir a determinado lugar… Menos mal, menos da una piedra, probablemente de ahí el optimismo mostrado por nuestro señor alcalde. Que no decaiga la moral, sobre todo; para que luego digan que sus gestiones no son eficaces. Ésta es una estampa típicamente “ubedí” para colgar en la “galería gris” de esta Atalaya, al lado de la del “portero del alcoyano”.
Esteban Valenzuela lleva veintisiete años presidiendo la Asociación Filatélica y Numismática de Úbeda. Magnífica la exposición que ésta entidad ha desplegado en el Hospital de Santiago para conmemorar el Cincuentenario Salesiano, consiguiendo sellos dedicados a María Auxiliadora, Escudo del Colegio Sto. Domingo Savio y Matasellos conmemorativo del evento. Es una estampa del buen hacer que aúna tiempo y esfuerzo y que quedará permanente en la memoria colectiva de muchos ubetenses.
Asimismo José Luís Latorre Bonachera encandiló al auditorio del Hospital de Santiago con su verbo fácil y erudito, contenido en el magnífico Pregón a la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona. Una descripción que ayudará a retener en el tiempo la imagen de la Chiquitilla del Gavellar.
Enhorabuena a Diego Martínez, director de la Asociación de Amigos de la Música, por la celebración del Vigésimo Festival Internacional de Música y Danza “Ciudad de Úbeda”, que promete ser el mejor de su historia. Cuenta con el apoyo de todas las instituciones gubernamentales, encabezadas por el Ayuntamiento de Úbeda que se ha volcado en soporte económico y recursos humanos. En la presente edición del Festival se pretende homenajear a destacados compositores como Puccini, Albéniz, Sarasate y Messiaen. El programa cuenta con treinta y tres espectáculos que van desde el día 9 de mayo hasta el día 21 de junio. Bonito escenario el auditorio del Hospital de Santiago para un singular acontecimiento cuya imagen audiovisual es digna de dar la vuelta al mundo.
Manuel Almagro Chinchilla
Mas que una estampa parece un callo enquistado el contencioso que mantiene la Policía Local con el “todopoderoso” concejal Juan Clemente. Es increíble que un gobierno municipal, sustentado por un partido (PSOE) en el que figura en sus siglas la “o” de “obrero”, no haya alcanzado un acuerdo con unos obreros, como son los trabajadores de la seguridad ciudadana. Lo que transluce de este conflicto a la ciudadanía son los intereses económicos, pero no olvidemos que la ratio (número de policías por cada mil habitantes) está por debajo de lo que marca la normativa legal, y que esta carencia puede afectar muy seriamente a la seguridad ciudadana. El problema puede embrollarse cada día mas gracias a la extraña “habilidad” que Juan Clemente tiene para las negociaciones, y también debido a que los agentes carecen de la más elemental de las armas de las que disponen todos los demás trabajadores: la huelga. Si dispusieran de ella otro gallo cantaría. En cualquier caso, parece que el recurso de los agentes locales al Juzgado ya empieza a dar sus frutos y de momento una finca del Ayuntamiento ya está embargada, saliendo a subasta si a los uniformados no se les paga el dinero que se les debe. No es mala solución. Así, con el dinero sobrante del pago, el Ayuntamiento podrá disponer de cierta liquidez monetaria que tanto necesita, hace falta que luego no se lo gasten en otro tiro a “Dos Pájaros”. Por todo lo anteriormente dicho y mientras se llega a un acuerdo, “Policía-Juan Clemente”, hemos de colgar su estampa, tan genuinamente “ubedí”, en la “galería de los desacuerdos”.
Vayamos ahora a la promoción de “Úbeda-Baeza, Patrimonio de la Humanidad”, la cual debe aunar esfuerzos y emplearlos a fondo. A estas alturas, después de cinco años de tal Declaración, difícilmente se puede explicar la no afiliación de nuestras dos ciudades hermanas a la Asociación de Ciudades Patrimonio Mundial. En una reciente Asamblea de este organismo celebrada en Mérida ni siquiera fue tratada la solicitud de incorporación en el orden del día, porque “parece ser que no estaba toda la documentación o no lo consideraron conveniente porque era una simple carta de petición”, según dijo Marcelino Sánchez. El asunto sí fue tratado en “conversaciones informales”, quizás en los pasillos mientras la necesidad te apremia para ir a determinado lugar… Menos mal, menos da una piedra, probablemente de ahí el optimismo mostrado por nuestro señor alcalde. Que no decaiga la moral, sobre todo; para que luego digan que sus gestiones no son eficaces. Ésta es una estampa típicamente “ubedí” para colgar en la “galería gris” de esta Atalaya, al lado de la del “portero del alcoyano”.
Esteban Valenzuela lleva veintisiete años presidiendo la Asociación Filatélica y Numismática de Úbeda. Magnífica la exposición que ésta entidad ha desplegado en el Hospital de Santiago para conmemorar el Cincuentenario Salesiano, consiguiendo sellos dedicados a María Auxiliadora, Escudo del Colegio Sto. Domingo Savio y Matasellos conmemorativo del evento. Es una estampa del buen hacer que aúna tiempo y esfuerzo y que quedará permanente en la memoria colectiva de muchos ubetenses.
Asimismo José Luís Latorre Bonachera encandiló al auditorio del Hospital de Santiago con su verbo fácil y erudito, contenido en el magnífico Pregón a la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona. Una descripción que ayudará a retener en el tiempo la imagen de la Chiquitilla del Gavellar.
Enhorabuena a Diego Martínez, director de la Asociación de Amigos de la Música, por la celebración del Vigésimo Festival Internacional de Música y Danza “Ciudad de Úbeda”, que promete ser el mejor de su historia. Cuenta con el apoyo de todas las instituciones gubernamentales, encabezadas por el Ayuntamiento de Úbeda que se ha volcado en soporte económico y recursos humanos. En la presente edición del Festival se pretende homenajear a destacados compositores como Puccini, Albéniz, Sarasate y Messiaen. El programa cuenta con treinta y tres espectáculos que van desde el día 9 de mayo hasta el día 21 de junio. Bonito escenario el auditorio del Hospital de Santiago para un singular acontecimiento cuya imagen audiovisual es digna de dar la vuelta al mundo.
Manuel Almagro Chinchilla
Estampas "ubedíes" I
Publicado el 26/04/2008 en "Úbeda Información"
Por más que le daba vueltas al periódico la semana pasada no me lo terminaba de creer. Nunca me pude imaginar que iniciar la construcción de una simple pasarela sobre la carretera de Jódar para que las personas de bien puedan acceder al recinto ferial sin peligro de ser atropelladas, hubiera acarreado un despliegue tan excesivamente estrambótico acto: que si la colocación de una primera piedra con urna, monedas y prensa del día… que si una dedicatoria personalizada del señor alcalde y autoridades…, que si alabanzas y congratulaciones por aquí y por allá, sin olvidar la preceptiva palada de tierra aportada por personalidades asistentes; por cierto, sin casco, ¡horror!. No faltó a la cita hasta el delegado de Obras Públicas, Rafael Valdivieso, quien se lamentaba de no haber invitado a otros alcaldes de localidades vecinas; esperemos que para la inauguración se hayan subsanado los olvidos y asista hasta el mismísimo "potito" con el Ayuntamiento en pleno bajo mazas, la banda de música y los niños de los colegios portando banderitas. Total para una pasarela de cinco metros de ancho y medio millón de euros, que, a saber cuantos años durará a la vista de las grandes infraestructuras previstas en el entorno de Úbeda. Resulta desproporcionada la euforia manifestada para la escasa envergadura de la obra. No se lamente, señor Pizarro, ya sabemos que es un proyecto suyo, pero cuando no se da un palo al agua hay que echar mano de lo que otros han preparado. Podía haber ganado usted las elecciones y haber llevado a cabo el proyecto, éste y otros. Percances de la política. En definitiva, el caso encaja perfectamente en una estampa típicamente ubedí que merece estar colgada durante esta semana en la “galería de acciones presuntuosas” de esta Atalaya.
Otra estampa es la que encontramos en nuestro escultor Alfonso Ruiz, con su recién restaurada imagen de la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona. Veremos si con este nuevo semblante aumenta la devoción y el número de fieles hacia la Chiquitilla del Gavellar, que buena falta hace. Parece inconcebible que muchos ubetenses estén preparando el puente de la traída de la Virgen para abandonar el pueblo y pasar las fiestas fuera. Así nos encontramos con un acontecimiento secular, el más multitudinario e importante en otros tiempos, hoy venido a menos, con falta de carrozas, caballistas y devotos en general. Nadie podría imaginarse que los devotos de la Virgen del Rocío, de la Cabeza, de la Estrella o de Tíscar, tuvieran tal desconsideración con sus respectivas patronas, ya que sucede todo lo contrario: los lugareños asisten todos incluso vienen los que residen fuera, además de un incalculable número de forasteros, contribuyendo al esplendor y a la difusión de la fiesta de su patrona. El infravalorar y menospreciar lo bueno que tenemos es una manera de proceder típicamente ubedí. Para contrarrestar este nefasto proceder, la estampa de la Virgen de Guadalupe junto a su restaurador, Alfonso Ruiz, figurará durante esta semana en la “galería dorada” de esta Atalaya.
Otra estampa es la que nos describe Luís Fernández, de Izquierda Unida, de la que se deduce que ya está hasta el mismísimo gorro de los concejales Juan Jurado y Pedro Latorre, del PSOE y del todopoderoso Juan Clemente. A los dos primeros les achaca “no presionar” para sacar adelante todos los proyectos que IU demanda, por lo que les advierte que vayan pensando sobre la continuidad de sus actas de concejales. Al PSOE le atribuye beneficiarse de esta situación, ya que considera que está gobernando con doce concejales y le advierte muy seriamente a los socialistas “que se pongan a trabajar o presionarán para que lo hagan”. En cuanto a Juan Clemente, Luís Fernández le recuerda que ya hay unos presupuestos aprobados, por lo que no existe excusa ni pretexto para ponerse a trabajar. Con Juan Clemente ha topado el bueno de Luís Fernández, con el todopoderoso concejal con atribuciones varias, maestro en negociaciones, declaraciones y apariciones en la prensa, que merece por sí solo una estampa pero en el rincón de la Atalaya. Por todo ello, la estampa de Luís Fernández y lo que representa, hemos de colgarla en el lugar más destacado de nuestra “galería de las causas perdidas”.
Manuel Almagro Chinchilla
Por más que le daba vueltas al periódico la semana pasada no me lo terminaba de creer. Nunca me pude imaginar que iniciar la construcción de una simple pasarela sobre la carretera de Jódar para que las personas de bien puedan acceder al recinto ferial sin peligro de ser atropelladas, hubiera acarreado un despliegue tan excesivamente estrambótico acto: que si la colocación de una primera piedra con urna, monedas y prensa del día… que si una dedicatoria personalizada del señor alcalde y autoridades…, que si alabanzas y congratulaciones por aquí y por allá, sin olvidar la preceptiva palada de tierra aportada por personalidades asistentes; por cierto, sin casco, ¡horror!. No faltó a la cita hasta el delegado de Obras Públicas, Rafael Valdivieso, quien se lamentaba de no haber invitado a otros alcaldes de localidades vecinas; esperemos que para la inauguración se hayan subsanado los olvidos y asista hasta el mismísimo "potito" con el Ayuntamiento en pleno bajo mazas, la banda de música y los niños de los colegios portando banderitas. Total para una pasarela de cinco metros de ancho y medio millón de euros, que, a saber cuantos años durará a la vista de las grandes infraestructuras previstas en el entorno de Úbeda. Resulta desproporcionada la euforia manifestada para la escasa envergadura de la obra. No se lamente, señor Pizarro, ya sabemos que es un proyecto suyo, pero cuando no se da un palo al agua hay que echar mano de lo que otros han preparado. Podía haber ganado usted las elecciones y haber llevado a cabo el proyecto, éste y otros. Percances de la política. En definitiva, el caso encaja perfectamente en una estampa típicamente ubedí que merece estar colgada durante esta semana en la “galería de acciones presuntuosas” de esta Atalaya.
Otra estampa es la que encontramos en nuestro escultor Alfonso Ruiz, con su recién restaurada imagen de la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona. Veremos si con este nuevo semblante aumenta la devoción y el número de fieles hacia la Chiquitilla del Gavellar, que buena falta hace. Parece inconcebible que muchos ubetenses estén preparando el puente de la traída de la Virgen para abandonar el pueblo y pasar las fiestas fuera. Así nos encontramos con un acontecimiento secular, el más multitudinario e importante en otros tiempos, hoy venido a menos, con falta de carrozas, caballistas y devotos en general. Nadie podría imaginarse que los devotos de la Virgen del Rocío, de la Cabeza, de la Estrella o de Tíscar, tuvieran tal desconsideración con sus respectivas patronas, ya que sucede todo lo contrario: los lugareños asisten todos incluso vienen los que residen fuera, además de un incalculable número de forasteros, contribuyendo al esplendor y a la difusión de la fiesta de su patrona. El infravalorar y menospreciar lo bueno que tenemos es una manera de proceder típicamente ubedí. Para contrarrestar este nefasto proceder, la estampa de la Virgen de Guadalupe junto a su restaurador, Alfonso Ruiz, figurará durante esta semana en la “galería dorada” de esta Atalaya.
Otra estampa es la que nos describe Luís Fernández, de Izquierda Unida, de la que se deduce que ya está hasta el mismísimo gorro de los concejales Juan Jurado y Pedro Latorre, del PSOE y del todopoderoso Juan Clemente. A los dos primeros les achaca “no presionar” para sacar adelante todos los proyectos que IU demanda, por lo que les advierte que vayan pensando sobre la continuidad de sus actas de concejales. Al PSOE le atribuye beneficiarse de esta situación, ya que considera que está gobernando con doce concejales y le advierte muy seriamente a los socialistas “que se pongan a trabajar o presionarán para que lo hagan”. En cuanto a Juan Clemente, Luís Fernández le recuerda que ya hay unos presupuestos aprobados, por lo que no existe excusa ni pretexto para ponerse a trabajar. Con Juan Clemente ha topado el bueno de Luís Fernández, con el todopoderoso concejal con atribuciones varias, maestro en negociaciones, declaraciones y apariciones en la prensa, que merece por sí solo una estampa pero en el rincón de la Atalaya. Por todo ello, la estampa de Luís Fernández y lo que representa, hemos de colgarla en el lugar más destacado de nuestra “galería de las causas perdidas”.
Manuel Almagro Chinchilla
Adoradores en Roma
Publicado el 12/04/2008 en "Úbeda información"
Desde abril del pasado año la Sección de la Adoración Nocturna de Úbeda viene desarrollando un apretado programa de actos para conmemorar el primer Centenario de su fundación. Dichos eventos se llevan a cabo con todo esplendor y se prolongarán hasta el próximo mes de junio, cuya clausura será presidida con toda solemnidad por el obispo de la diócesis, don Ramón del Hoyo López. Se escaparía a las intenciones y al espacio de esta Atalaya, dar cuenta, aunque fuese de forma resumida, de cada uno de estos actos que con todo mimo han sido diseñados por el actual equipo de gobierno de la Sección adoradora ubetense, presidida por Andrés Miñarro Tejada. Asimismo tampoco puedo hablar de su Historia, de la historia de una de las instituciones de mayor fervor religioso y más consolidadas de Úbeda, fundada el 9 de mayo de 1907 por el ilustre ubetense, don Antonio Orozco Hidalgo de Torralba. Pero sí debo remitir al lector al libro “Amores de un Centenario”, escrito por Enrique Blanco Martínez. La más y mejor documentada obra de estos cien años de existencia. Un valiosísimo documento no solo para los anales de la Institución sino para la propia historia de Úbeda, en el que destaca su pródiga ilustración, profusión de datos, relatos y anécdotas. Todo un dechado de obra escrita con la inconfundible prosa de su autor.
Hora es ya de referirme al viaje de Roma, motivo de este artículo, programado como uno de los principales actos de la conmemoración del Centenario, con la finalidad de mantener una audiencia con el papa Benedicto XVI, realizado en los días que van del 26 de febrero al 1 de marzo pasados. El anuncio del viaje despertó gran interés entre adoradores y simpatizantes que, en número de 20, fueron prestos en hacer sus equipajes para estar puntualmente a las seis de la mañana en el lugar convocados: “los portalillos de Biedma”. ¿Dónde si no?, todo un hito en la geografía urbana ubetense, conocido por propios y extraños y lugar de referencia acreditado de la Ciudad de los Cerros desde Madrid para abajo.
Con puntualidad anglosajona, las puertas del autobús se cerraron marcando el pistoletazo de salida. Seguidamente el ómnibus se perdía en la noche cerrada por la carretera de La Carolina. Los picachos de Despeñaperros rompían el día; y el bus bramaba por los llanos de una Mancha, inmensa, que despertaba desparramándose sobre un manto gualda y verde. Madrid yacía a nuestra izquierda en su mundo de ruido y humos, mientras enfilábamos a Barajas. A las 9, nuestros maletines los deslizábamos vigorosamente sobre el pulcro y brillante suelo de la T-4 (de triste recuerdo) y media hora después abordábamos la aeronave de Iberia. El cosquilleo del despegue era amortiguado a los pocos minutos por la deslumbrante vista, a ojo de pájaro de diez mil pies de altura, del mítico “mare nostrum” y por la rápida llegada a la Ciudad Eterna. Dos mil setecientos años de historia contemplan a este grupo de profesos adoradores llegados de los confines del “Imperio”, de la Bética, para hacer patente la Fe en el Señor al sucesor en la silla de Pedro. Para tal fin se celebró una Audiencia General con SS Benedicto XVI el 27 de febrero, entregándosele un ejemplar de la obra “Amores de un Centenario, anteriormente mencionada, así como la “Biografía de Úbeda” de Juan Pasquau Guerrero, recibiendo los asistentes la bendición de su Santidad.
A partir de entonces, lugares, obras y espacios legendarios serían meta y objeto de admiración del grupo: La Basílica de San Pedro, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán, el acueducto de Nerón, el Coliseo, el Foro, el Panteón, la plaza de España, la Fontana de Trevi, la Escala Santa; las obras del inmortal Miguel Ángel, como la capilla Sixtina, la Piedad y el Moisés; sin olvidar la visita a la Prelatura del Opus Dei, sede central de La Obra, donde reposan los restos de San Josemaría (Escrivá de Balaguer) y Álvaro del Portillo. Destacar también el desplazamiento a la ciudad de Asís para visitar los restos de San Francisco y Santa Clara.
Un inolvidable viaje que sin duda pasará a figurar en los anales de la Sección de la Adoración Nocturna de Úbeda.
Manuel Almagro Chinchilla
l
Desde abril del pasado año la Sección de la Adoración Nocturna de Úbeda viene desarrollando un apretado programa de actos para conmemorar el primer Centenario de su fundación. Dichos eventos se llevan a cabo con todo esplendor y se prolongarán hasta el próximo mes de junio, cuya clausura será presidida con toda solemnidad por el obispo de la diócesis, don Ramón del Hoyo López. Se escaparía a las intenciones y al espacio de esta Atalaya, dar cuenta, aunque fuese de forma resumida, de cada uno de estos actos que con todo mimo han sido diseñados por el actual equipo de gobierno de la Sección adoradora ubetense, presidida por Andrés Miñarro Tejada. Asimismo tampoco puedo hablar de su Historia, de la historia de una de las instituciones de mayor fervor religioso y más consolidadas de Úbeda, fundada el 9 de mayo de 1907 por el ilustre ubetense, don Antonio Orozco Hidalgo de Torralba. Pero sí debo remitir al lector al libro “Amores de un Centenario”, escrito por Enrique Blanco Martínez. La más y mejor documentada obra de estos cien años de existencia. Un valiosísimo documento no solo para los anales de la Institución sino para la propia historia de Úbeda, en el que destaca su pródiga ilustración, profusión de datos, relatos y anécdotas. Todo un dechado de obra escrita con la inconfundible prosa de su autor.
Hora es ya de referirme al viaje de Roma, motivo de este artículo, programado como uno de los principales actos de la conmemoración del Centenario, con la finalidad de mantener una audiencia con el papa Benedicto XVI, realizado en los días que van del 26 de febrero al 1 de marzo pasados. El anuncio del viaje despertó gran interés entre adoradores y simpatizantes que, en número de 20, fueron prestos en hacer sus equipajes para estar puntualmente a las seis de la mañana en el lugar convocados: “los portalillos de Biedma”. ¿Dónde si no?, todo un hito en la geografía urbana ubetense, conocido por propios y extraños y lugar de referencia acreditado de la Ciudad de los Cerros desde Madrid para abajo.
Con puntualidad anglosajona, las puertas del autobús se cerraron marcando el pistoletazo de salida. Seguidamente el ómnibus se perdía en la noche cerrada por la carretera de La Carolina. Los picachos de Despeñaperros rompían el día; y el bus bramaba por los llanos de una Mancha, inmensa, que despertaba desparramándose sobre un manto gualda y verde. Madrid yacía a nuestra izquierda en su mundo de ruido y humos, mientras enfilábamos a Barajas. A las 9, nuestros maletines los deslizábamos vigorosamente sobre el pulcro y brillante suelo de la T-4 (de triste recuerdo) y media hora después abordábamos la aeronave de Iberia. El cosquilleo del despegue era amortiguado a los pocos minutos por la deslumbrante vista, a ojo de pájaro de diez mil pies de altura, del mítico “mare nostrum” y por la rápida llegada a la Ciudad Eterna. Dos mil setecientos años de historia contemplan a este grupo de profesos adoradores llegados de los confines del “Imperio”, de la Bética, para hacer patente la Fe en el Señor al sucesor en la silla de Pedro. Para tal fin se celebró una Audiencia General con SS Benedicto XVI el 27 de febrero, entregándosele un ejemplar de la obra “Amores de un Centenario, anteriormente mencionada, así como la “Biografía de Úbeda” de Juan Pasquau Guerrero, recibiendo los asistentes la bendición de su Santidad.
A partir de entonces, lugares, obras y espacios legendarios serían meta y objeto de admiración del grupo: La Basílica de San Pedro, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán, el acueducto de Nerón, el Coliseo, el Foro, el Panteón, la plaza de España, la Fontana de Trevi, la Escala Santa; las obras del inmortal Miguel Ángel, como la capilla Sixtina, la Piedad y el Moisés; sin olvidar la visita a la Prelatura del Opus Dei, sede central de La Obra, donde reposan los restos de San Josemaría (Escrivá de Balaguer) y Álvaro del Portillo. Destacar también el desplazamiento a la ciudad de Asís para visitar los restos de San Francisco y Santa Clara.
Un inolvidable viaje que sin duda pasará a figurar en los anales de la Sección de la Adoración Nocturna de Úbeda.
Manuel Almagro Chinchilla
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