Leocadio Marín, "alcalde" de Úbeda y Baeza

Publicado el 02/06/2008 en "Úbeda Información"

Ante el pronunciamiento electoral de los ubetenses que ha otorgado diez concejales al PSOE, ocho al PP, dos a IU y uno al PA, se hacen distintos análisis y lecturas, pero antes de llegar a conclusión alguna creo que sería interesante tener en cuenta algunas reflexiones: La gestión de la Corporación que ahora acaba ha tenido un balance bastante positivo, pero eso no ha sido suficiente para revalidar la confianza de la mayoría del electorado, que ha preferido ilusionarse con el proyecto socialista. Un proyecto (todavía teoría, claro) realmente seductor, compartido, común, al menos en aspectos de gran calado, con el de la hermana ciudad de Baeza, derivado de su condición de estar indisolublemente unidas bajo la denominación de Patrimonio de la Humanidad. Baste como ejemplo y botón de muestra, por lo exótico del caso, el famoso bulevar entre las dos ciudades Patrimonio, unidas por un tranvía. Se ha sabido vender la idea y la ciudadanía de ambas ciudades la ha recogido, incluso en otras poblaciones de la Loma se abren expectativas de participación en un futuro. No cabe la menor duda que quién ha transmitido credibilidad a este pacto común socialista y quien ha aglutinado a electores y proyecto compartido, ha sido la figura de Leocadio Marín, uno de los barones del PSOE y auténtico peso pesado de la formación política. Su imagen ha barrido en estas elecciones en Baeza y ha sembrado de esperanza a la mayoría de los electores de Úbeda. Si a todo ello unimos el paraguas que ofrece la Diputación y la Junta, podremos tener una explicación a los resultados de las urnas.
Y no es que los perdedores de Úbeda lo hayan hecho mal, ni mucho menos, ahí están las obras y quedarán por los años si se quieren conservar, el listón lo han puesto muy alto. No ha sido una votación de castigo, simplemente ha sido una votación de apuesta por el futuro. Los ciudadanos, los votantes, no se conforman nunca y quieren más y más; por eso la política puede parecer, y lo es, así de ingrata y de desagradecida sobre todo para quien la trabaja; los políticos bregados así lo tienen asumido. No ha lugar por tanto al desánimo ni al abatimiento, máxime cuando se tiene la certeza del deber cumplido y además muy satisfactoriamente. Ya nos conformaríamos con que el PSOE cumpla con su eslogan de la campaña: “Haremos más por Úbeda”, ojala; así se lo vamos a recordar. Y le recordaremos también otros olvidos, algunos clamorosos, como Santa María y la Academia de la Guardia Civil. Es de esperar que esta nueva configuración política “compartida” corresponda a la confianza que se le ha depositado, sobre todo mirando a la persona que la lidera, porque no deja de ser una falacia lo del pretendido tándem “tanto monta, monta tanto”, Leocadio-Marcelino, porque uno monta más que el otro, y el que monta menos ya sabemos lo que da de sí. Podía ocurrir que el Ayuntamiento de Úbeda se convirtiera en una sucursal del de Baeza y que su alcalde al final fuera el mejor alcalde de Úbeda, en justa reciprocidad a lo que se dijo en su día cuando se llevaron la Academia.
En fin, todo se daría por bien empleado por tal de que estas dos ciudades alcancen el protagonismo y el nivel de bienestar que indiscutiblemente ya han iniciado. Por eso los ciudadanos, los votantes, que no se equivocan nunca, nos han dado una gran lección, nos han mostrado el camino a seguir a las dos ciudades hermanas, un camino cada vez más claro y evidente, como es el ir de la mano en los grandes proyectos.
El Partido Popular ha estado gobernando en ambas ciudades durante estos últimos cuatro años, oportunidad ha tenido de propiciar proyectos en común, de haber creado oportunidades que compartir y de caminar juntas; aunque la ausencia protectora del paraguas de las instituciones superiores y la actuación de una oposición atroz y nada constructiva, con dedicación exclusiva al “antitodo”, no hubiera creado el mejor clima de colaboración. Otra vez será.
Por último, desear que los acuerdos que el PSOE necesariamente tiene que llegar con Izquierda Unida para formar gobierno en Úbeda, al igual que los buenos toreros echan mano de su peón de confianza, tengan como única premisa el bien de Úbeda.

Manuel Almagro Chinchilla

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