Publicado el 14/04/2007 en ¨Ubeda Información"
Mi querido amigo Loren: Ya ves, al final hemos visto la estatua del general Saro puesta nuevamente en su sitio. Para que veas el resultado de ser insistente en pedir lo que nos pertenece, porque la Estatua fue erigida por suscripción popular de la ciudad de Úbeda y forma parte de nuestro patrimonio urbano. Un interesantísimo conjunto escultórico del creador Jacinto Higueras, comprovinciano nuestro, de Santisteban del Puerto. Cierto que el actual equipo de gobierno del palacio de las Cadenas había prometido su reposición, pero no ha estado de más las constantes peticiones que se han hecho desde distintos sectores de la sociedad ubetense, por si acaso se les olvidaba. Ya sabes, amigo Loren, cómo son los políticos…, que a veces se les “olvidan” las cosas. Y no digamos ya nada del anterior equipo de gobierno, autor del desaguisado de las obras del aparcamiento de la plaza Vieja, a consecuencia de las cuales Saro “se vio en la cárcel”. Y no es broma, Loren, chache mío, lo confinaron allí quizá a cadena perpetua; porque terminaron el aparcamiento, y de Estatua nada…, terminaron la legislatura y nada…, “Saro en la cárcel”. ¿Qué hubiera sido de Mágina sin su general Orduña en la plaza?, posiblemente nuestro universal Antonio Muñoz Molina hubiera tenido que reescribir gran parte de su obra literaria, todo porque unos “demócratas” se creen los elegidos para prescribir qué estatuas son buenas o son malas, o cuáles se deben de poner o se deben de quitar. Pocas intenciones tendrían de ponerla, a pesar de que el proyecto de las obras contemplaba la reposición. Encima del dislate de ese horrendo aparcamiento, van y no lo terminan. Eso para que los votes otra vez ahora, “haber si lo hacen mejor”, cándido amigo Loren.
El grupo escultórico ha sido objeto de una importante restauración, como consecuencia del deterioro sufrido en el desmontaje, a cargo del escultor local Alfonso Cobo. A pesar de ello algunos rostros de la parte posterior del grupo acusan severas amputaciones.
Con la reposición de la Estatua debemos dar por saldada la deuda que el Ayuntamiento tenía con la ciudad de Úbeda. Valga esta coyuntura para rendir desde esta Atalaya un homenaje, aunque sea pequeño, al general Saro. Nacido en Cuba e Hijo Adoptivo de Úbeda, gran benefactor de la ciudad, a instancias suyas se realizaron grandes obras: Los grupos escolares del Cristo del Gallo, la Explanada y el Alcázar, verdaderos monumentos; el teatro Ideal Cinema; el Cuartel de Recría y Doma, hoy Academia de Guardias de la Guardia Civil; la Biblioteca Municipal; la apertura del Parador de Turismo, la Escuela de Artes y Oficios, la reconstrucción de la Casa de las Torres, la Comunidad de Regantes del Jandulilla y otras muchas. Todas ellas hechas en la dictadura de Miguel Primo de Rivera, antes de la Guerra Civil. No sabemos qué vinculación tuvo con el franquismo, ni de su participación en la Guerra Civil, ya que fue asesinado justamente un mes después de la Sublevación. En cualquier caso, mi dilecto amigo Loren, debes saber que con la entrada en vigor de la Constitución en 1978 hubo una amnistía general con la que se puso punto final a todos los llamados “delitos políticos” y todas las personas condenadas por estos motivos fueron absueltas y puestas en libertad. Esto es algo muy importante para la convivencia nacional y que debemos invocar siempre. No se puede imputar por tanto ningún motivo político al general Saro, por muchas vueltas que se le quiera dar y por mucha “media” memoria histórica que se quiera sacar a relucir.
No obstante, amigo Loren, ahora sí, con la estatua en su lugar, me parece legítimo que cualquier asociación, partido político, o ciudadano cualquiera, propusiera una consulta popular para “quitar” la Estatua. A diferencia de hace un año, cuando desde este mismo medio se preguntaba al pueblo que si se quería “poner” la Estatua. Con las circunstancias de hace un año, la pregunta no era procedente al existir obligación de ponerla.
A una ciudad tan monumental como Úbeda, con un excepcional elenco de hijos ilustres, no le sobran estatuas, le faltan. No es hora de quitar estatuas, sino de poner; de sumar antes que restar. Pero ¡adelante! con la consulta quienes quieran llevarla a cabo. Yo les sugeriría que incluyeran en la pregunta quitar también la estatua de San Juan de la Cruz, por ser un santo de la iglesia, ya que la iglesia apoyó al franquismo; quitar la estatua del alférez Rojas Navarrete, por ser un militar de la época de Franco; y quitar asimismo la estatua de Andrés de Vandelvira, por ser un arquitecto que hacía palacios y catedrales para los ricos y los poderosos. ¿En honor a quiénes podríamos levantar estatuas?
Manuel Almagro Chinchilla
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