Publicado el 19/05/2007 en "Úbeda Información"
No quiero que seas víctima de ningún mal entendido, amigo Loren, votar no es que des botes con la mollera, sino de que emitas tu papeleta con sensatez, con tino; un voto que sea debidamente pensado y calculado. Esta reflexión surge después de haber asistido el otro día a la presentación de la candidatura del Partido Andalucista de Úbeda. Una lista en la que llama la atención un plantel de candidatos extraordinariamente jóvenes, destacando la participación de representantes de algunos de los poblados del municipio. Encabeza la lista, Francisco Mendieta y de número dos figura, Manuel Martos. Los dos concejales que han formado parte del gobierno Pizarro en esta legislatura y que han gestionado las dos áreas, con toda seguridad, de mayor repercusión popular que ha tenido el Consistorio. Por eso, hablar del PA de Úbeda es hablar de Urbanismo, y de Turismo y Deportes. Y así lo hizo Paco Mendieta, que polarizó lo más substancioso del acto con una espléndida exposición audiovisual. Una extensa pero amena proyección de ciento ochenta actuaciones, de las más de trescientas llevadas a cabo en el municipio por las dos áreas del PA en estos cuatro años. Todo un record, ya que jamás en la historia de Úbeda se ha registrado tal cúmulo de obras. Imposible mencionar por razón de espacio, pero sí aconsejar dar una vuelta por la ciudad y por los poblados para comprobarlo; visitar colegios, instalaciones deportivas, plazas, parques, jardines, fiestas, sin olvidarnos de la noche a la luz del nuevo alumbrado. Y luego, preguntarnos si lo que tenemos se parece algo a la Úbeda de hace cuatro años.
Pues a eso es a lo que me refiero, mi viejo amigo Loren, con el título de ésta Atalaya, que no se puede votar con el corazón, ¡que no!, hay que emplear la cabeza, Así es que tú echa cuentas, descubre a los que no cumplen sus promesas, compara, no hagas caso al canto de sirenas que luego te engañan; “obras son amores, y no las buenas razones”. Yo sé que tú eres muy pasional, Loren, chache, y vas con el corazón en la boca, así luego te vienen los fracasos. Es como si llevaras un chip en la cabeza, que es la versión humanizada de las antojeras, que sólo te dejan ver en una dirección aunque te despeñes por un precipicio. Vota a quien ha demostrado ser mejor y déjate de clientelismos.
El PA tiene más actuaciones preparadas, unas ya en ejecución y otras listas en la cancha esperando el pistoletazo de salida del resultado de las elecciones y de las que habrá que ocuparse de ellas según se vayan desarrollando los acontecimientos. Pero no me gustaría pasar de largo por un proyecto particularmente atractivo y que promete ser de una repercusión excepcional en la sociedad ubetense. Me refiero a la actuación urbanística del circuito formado por las calles: Mesones, Nueva, Sagasta, Sacramento, Ancha y Rastro, itinerario por excelencia de nuestra Semana Santa. Cuánto ganaría Úbeda si se convirtiera este perímetro en zona totalmente peatonal. Por fin veríamos llegado el final de contemplar el viejo embaldosado ramplón de cemento de las aceras de la calle Nueva, posiblemente el más cutre e impresentable de los que puedan existir en ciudad alguna de la categoría de Úbeda en todo Occidente. Un pavimento mantenido a retazos y parches, como cicatrices delatoras del escenario de mil batallas libradas para sepultar conductos de agua, alcantarillado, alumbrado público, teléfonos y un sinfín de tuberías. Inmutable durante varias generaciones; superviviente de la total transformación de la calle Nueva en eje comercial; espectador de la desaparición del Gran Hotel, de Correos y de parte del antiguo convento de la Victoria demolido para levantar ese horrible edificio de Sindicatos; cómplice de la juventud ubetense en la cita de cada domingo, donde se fraguaron casorios, amoríos, encuentros y desencuentros.
No es de extrañar, querido Loren, que tal actuación urbana cuente con la atroz oposición de quienes se suelen oponer a todo. Aunque esta oposición también tendrá su parte positiva, ya que si en la plaza de un barrio bajo como el de san Lorenzo vimos a Joaquín Sabina, en la calle Nueva que es más céntrica y lujosa esperemos ver como mínimo a Luciano Pavarotti.
Manuel Almagro Chinchilla
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